DIABÓLICA
CAPÍTULO 6: LA BODA
RISARALDA, COLOMBIA
INT. / HACIENDA SANTILLANA, SALÓN
/ DÍA
En la sala, don Damián sigue
recriminando a su esposa por la mentira. Eva no puede dar crédito a lo que
acaba de descubrir. En ese preciso instante aparece Martín, seguido de Coral,
así como Leonardo que también ha escuchado los gritos desde el piso de arriba.
Leonardo: ¿Se puede saber que
está pasando aquí? ¿Qué son esas voces?
Damián: ¡Que te lo cuente la
zorra de Lucía, Leonardo! Esta vagabunda es una cínica embustera, una maldita farsante.
(Furioso)
Coral: Ay Dios mío, que
escándalo… ¿Pero qué pasa?
Martín: ¿Cómo es eso de que Eva
no es hija de papá, mamá? ¿Es una broma verdad? (Alucinado)
Lucía: Es cierto… Eva no es hija
de Damián. (Avergonzada, mirando al suelo)
Coral: Oh Dios mío… (Finge
sorpresa) Lo que faltaba… primero lo de Javier y ahora esto… por el amor de
Dios. ¿Pero qué pasa en esta familia, me pueden explicar?
Eva: Esto no puede ser verdad… no
puede… ¡Mamá! (Rompe a llorar) ¿Pero qué broma es esta?
Damián: Las quiero fuera de mi
casa ahora mismo…. ¡FUERA!!!! (Gritando, histérico, fuera de sí)
Martín: ¡Todo lo arreglas con
echar gente de la casa, papá! ¡Lo mismo hiciste con Javier! ¡Ya basta! Deja que
mi mamá se explique como es debido. Algo tendrá que decir a todo esto, vamos
digo yo.
Damián: Tú te callas, Martín. A
saber si tú eres hijo mío o no también… Ya cualquier cosa se podría esperar de
esta… de esta perdida. ¡Ramera! ¡Te voy a matar, desgraciada!!! (Se abalanza
para golpear a Eva)
Lucía: ¡AHHH!!!!
Martín: ¡Suéltala papá! ¡Déjala
en paz!!! (Tratando de sujetar a su
padre)
Damián: ¡A mi no me das ordenes
tú! ¡Quita que la voy a matar!!! (Agarrando a Lucía del cuello)
Leonardo: ¡Basta ya!!! (Serio, pegando un tiro al techo con una
escopeta)
Todos hacen silencio y se quedan
petrificados al escuchar el tiro. Escuchamos música incidental.
Leonardo: Se acabó la bronca. Mi
padre tiene razón, Lucía, tú y tu hija se largan de esta casa, ahora mismo, no
se hable más del asunto. Y papá no te ensucies las manos con esa cualquiera
porque no merece la pena. Nunca me gustó Lucía, siempre tuve mis motivos para
dudar de ella y mira… yo tenía razón… (Dejando la escopeta junto a la pared)
Martín: ¡No pueden echarlas de la
casa! ¿Pero es que se han vuelto locos o qué les pasa? Mi madre y mi hermana no
se van a mover de aquí. Eso será por encima de mi cadáver.
Coral: Cálmate mi amor, no te
preocupes. Algo se podrá hacer… Tranquilo…
Damián: Voy a pedir una prueba de
ADN para saber si Martín es mi hijo, o no, Lucía. Porque te juro que como
también me hayas engañado con eso no te la vas a acabar. ¡Perra traidora! ¡Ramera!!!
¡Zorra!!! (Histérico, Leonardo le tiene que sujetar para que no la sacuda)
Leonardo: Ya papá, ya es
suficiente.
Lucía, la madre de Martín y Eva, rompe
a llorar y se marcha a toda prisa subiendo por las escaleras, su hija va tras ella
preocupada.
Coral: No debió ser tan duro con
ella, don Damián… Yo sé por lo que está pasando usted al descubrir semejante
mentira pero… Lucía es la madre de Martín, por el amor de Dios, hombre… Pero es
que…
Damián: ¡Pero nada! ¡Tú aquí no
tienes ni voz ni voto! ¿Te enteras Coral? Así que cállate porque contigo no va.
¿Está claro? (Desafiante)
Martín: ¿Pero bueno como te
atreves a hablarle así a mi novia, papá?
Leonardo: Mi papá solo le dijo
sus verdades a esa recién llegada. Que por cierto, Coralita, todavía no se me
ha olvidado la bofetada que me diste, desgraciada.
Martín: ¿De qué está hablando
Leonardo, mi amor? (Mirando a Coral)
Coral: Cuando murió Javier le
recriminé a Leonardo por haber ido de chismoso con tu padre, por su culpa tu
hermano tuvo ese fatal accidente y harta de su soberbia le sacudí una
cachetada. Se la merecía.
Leonardo: Pero no te creas que
esto termina aquí, desgraciada, porque en cuanto te cases con Martín los quiero
bien lejos de esta hacienda. ¡Esta casa es mía y de mi padre! ¡De nadie más!
Martín: ¿Pero bueno tú te estás
oyendo, Leo? ¿Se te fue el juicio o qué te ocurre? Esta hacienda es mía también,
y de Eva, así no sea hija de mi padre, todos estos años lo fue. ¿O ya lo
olvidaste papá? (Mirando al viejo)
Damián: Más vale que te calles,
Martín. Quiero esa prueba de ADN lo más pronto posible. No voy a aguantarme más
hijos de a saber quién…
Martín: ¿Eso quieres papá?
Perfecto, me haré la prueba de ADN pero cuando veas que sí soy hijo tuyo, te
vas a tener que tragar tus palabras. Todo esto que estás haciendo algún día lo
vas a pagar. Ya lo verás.
Damián: Vamos Leo… tenemos cosas
que hacer en la hacienda. Cuando regresemos no quiero ver a Lucía ni a Eva por
esta casa porque soy capaz de sacarlas a la rastra con mis propias manos. ¿Me
oyeron? (Mirando a Martín y Coral)
Coral: Definitivamente este
hombre perdió el juicio, mi amor… (Abrazándose a Martín)
Mientras Leo y Damián se marchan
de la casa, Martín se queda sin saber qué decir, únicamente su novia le abraza
por la espalda y le besa en el cuello. Si él supiera que todo es obra de ella…
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, COMEDOR /
NOCHE
Alicia está cenando con sus
padres, los tres sentados a la mesa mientras conversan. Como bien sabemos
Alfredo y Tamara están divorciados. Llevan así desde hace más de 10 años.
Alicia: ¿Entonces Martín y Coral
se casan en dos meses, dices, papá?
Alfredo: Así es hija… me lo dijo
don Damián esta tarde en la hacienda.
Tamara: Lástima que yo no esté
invitada, con lo que me fascinan a mi los bodorrios…
Alicia: La verdad yo no sé si iré…
Después de lo que me pasó en esa hacienda… es que ni ganas tengo de verle la
cara ni a Martín ni a la estúpida de su novia.
Alfredo: Mira hija… yo sé que lo
que te hizo esa mujer estuvo mal pero Martín no tiene culpa. Es un buen muchacho,
te lo puedo asegurar. (Partiendo un trozo de carne)
Alicia: Ya pero…
Tamara: ¿No vas a volver a
trabajar allá? ¿Y de qué piensas vivir ahora que dejaste tu empleo en Bogotá,
mi vida?
Alicia: No lo sé, intentaré
buscar algo en el pueblo, seguro en las haciendas de la zona siempre necesitan
veterinarios y puedo encontrar algo así sea trabajos esporádicos.
Alfredo: Bueno… ¿Y tú que
cuentas, Tamara, que es de tu vida? ¿Qué tal por Cali?
Tamara: Bien… ¿Y tú? Nada nuevo… Sigo
dando clases en el colegio, el mes pasado estuvimos de excursión a Medellín con
la clase.
Alfredo: Aquí todo como siempre,
gracias… ¿Entonces te vas mañana al final? (Serio, no se llevan bien del todo)
Tamara: Sí, ya vi a mi niña y
además tengo cosas que hacer por allá. (Bebiendo de una copa de vino)
INT. / HACIENDA SANTILLANA,
DORMITORIO DE LUCÍA / NOCHE
Lucía y Eva están preparando las
maletas para marcharse de la hacienda. Ambas son interrumpidas por Martín.
Martín: No se van a marchar de
esta casa, no me pueden dejar sólo.
Eva: No vas a estar sólo, tienes
a Coral.
Lucía: Ya escuchaste a tu padre y
a Leonardo…
Martín: ¡No me importa lo que
digan esos dos idiotas! ¡Estoy harto ya de ellos! Jamás debí haber vuelto de
San Francisco.
Eva: No digas eso, Martín… Yo
tampoco sabía nada de esto… yo… estoy tan sorprendida como tú.
Martín: ¿Cómo has podido mantener
en secreto esto durante tantos años, mamá? Por el amor de Dios.
Lucía: Está bien, les voy a
contar toda la verdad. Por aquella época tu padre y yo tuvimos una crisis muy
fuerte, a punto de divorciarnos. Yo conocí otro hombre en la capital y… surgió.
Me quedé embarazada y por miedo no me atreví a decirle la verdad a Damián.
Eva: Mamá… por favor… ¿Pero como
pudiste?
Lucía: Déjenme terminar… Tuve que
hacerle creer a tu padre que Eva era hija suya, no podía decirle que era de una
aventura. Estuve a punto de separarme de Damián para irme con ese hombre pero…
no tuve valor de hacerlo. El único que sabía mi secreto era Javi, que en paz
descanse.
Martín: Esto parece una
telenovela… Todavía sigo sin salir del asombro. En serio.
Lucía: Es mejor que nos
marchemos, hijo. De verdad, hazme caso.
Martín: ¿Pero para dónde diablos
se van a ir?
Eva: Mamá y yo ya lo hemos
hablado… nos marchamos a vivir a Cartagena, al apartamento.
Martín: ¿Pero y luego? No
entiendo… ¿Dé qué piensan vivir en Cartagena? ¿Además, tan lejos se van a ir?
Eva: Yo buscaré trabajo, soy
administrativa, algo saldrá. Además si papá decide divorciarse, mínimo una
pensión le tiene que pasar a mamá. Y también ella tiene derecho a parte de sus
bienes, le guste o no le guste. Así que él verá lo que hace.
Martín: Lo sé pero… sigo sin
estar de acuerdo en que se marchen.
Lucía: Hijo… créeme, es lo mejor
para todos, pero te prometo que volveremos cuando te cases con Coral. ¿Está
bien? Tu novia me dijo que en dos meses sería la boda, por respeto a tu hermano
Javier.
Eva: Para entonces volveremos a
vernos, Martín. Tranquilo. Mientras estaremos en contacto por teléfono o internet.
No te preocupes por eso.
Martín: Pero las voy a echar
mucho de menos, ustedes son mi única familia… (Triste, se le saltan las
lágrimas)
Lucía: No llores mi amor… (Se
abrazan) Sabes que puedes ir a visitarnos a Cartagena cuando tú quieras. Bueno
tú y Coral son bienvenidos cuando quieran. (Sonríe)
Martín: Gracias mamá… (Se besan
en las mejillas)
Eva: Cuídate mucho, Martín… Te
quiero, hermanito. (Se abrazan)
Martín: Y yo a ti, pequeñaja.
(Sonríe, triste)
AL DÍA SIGUIENTE
EXT. / HACIENDA SANTILLANA,
CORRALES / DÍA
Samuel está echando paja en unos
corrales con ayuda de una horca de tres puntas. En ese momento aparece Martín
quien le saluda desde la valla de madera.
Martín: Buenos días, compadre.
Samuel: Hola parcero. ¿Qué hubo?
¿Qué tal amaneció?
Martín: Mal, Samuel… Mi mamá y mi
hermana se fueron a Cartagena anoche.
Samuel: Qué bien… imagino que a
pasar unos diítas de relax en la playa… (Sonríe)
Martín: No, ojalá… Se fueron a
vivir.
Samuel: ¿Quéee? (Dejando caer la
horca al suelo) ¿Cómo que se marcharon de la casa? ¿Pero qué dices? (Se le
acerca)
Martín: Mi papá descubrió que Eva
no es su hija… Hasta me ha pedido una prueba de ADN a mí y todo. ¿Lo puedes
creer?
Samuel: Dios mío… (Alucinado) Ay
no me digas que tu hermana se ha ido que me muero… Se fue sin saber de mis
sentimientos hacia ella… (Triste)
Martín: Mira Samuel… si realmente
te gusta Eva, díselo, no pierdes nada.
Samuel: ¿Ya y ahora cuando?
¿Cómo? ¿Por teléfono? Ni hablar.
Martín: En dos meses me caso con
Coral, mi mamá y Eva vendrán para la boda. Es tu oportunidad.
Samuel: ¿Tú crees, Martín?
(Dudando)
CARTAGENA DE INDIAS, COLOMBIA
INT. / APARTAMENTO DE EVA, SALÓN / DÍA
Eva conversa por teléfono con su
amiga Alicia, quién está en la cocina de su casa en el pueblo de Risaralda.
Eva: Por eso no nos pudimos
despedir, Alicia. Fue todo muy repentino. Ni yo misma me lo puedo creer aún.
Alicia: Madre mía… me dejas sin
palabras, amiga. Siento mucho que hayan tenido que marcharse para Cartagena.
Quería haberte contado algo que pasó en tu casa el otro día.
Eva: Tu dirás. Me extrañó no
verte estos días en la hacienda. Como dijiste que Martín sí te había contratado…
pues…
Alicia: Me largué antes de
comenzar y todo por culpa de la loca de tu cuñada Coral.
Eva: ¿Coral? ¿Qué pasó con ella?
No entiendo.
Alicia: Ahora te cuento… verás el
show de celos que me montó en tu casa… Esa tipa está mal de la cabeza.
Al otro lado del teléfono Eva no
puede creer lo que está escuchando. Alicia le cuenta todo lo ocurrido entre
ella y Coral, con Martín de por medio.
RISARALDA, COLOMBIA
INT. / HACIENDA SANTILLANA,
DORMITORIO DE LEONARDO / DÍA
Leonardo se dispone a cerrar su
maleta, la cual ha sido hecha por la criada. El villano va a viajar a
Barranquilla para asistir a un congreso sobre agricultura como mencionamos en
el capítulo anterior. Pero Leo comienza a sospechar que la maleta abulta más de
lo normal… El villano empieza a sacar ropa de la misma, sobre la cama.
Leonardo: ¿Cómo es posible que
esta chacha haya puesto tanta ropa para apenas dos días? No necesito más que un
par de camisas y… (Sacando ropa)
Escuchamos música incidental.
Leonardo levanta una camiseta y se da cuenta que hay un doble fondo en la
maleta. El villano se queda sorprendido y toca con el puño, suena a que hay
algo debajo. Leo toma una navaja de su pantalón y raja el fondo de la maleta…
Cuál es su asombro al descubrir una bolsa de plástico medio aplastada con un
kilo de coca. Escuchamos la sintonía de “Diabólica”…
Leonardo: Vaya, vaya… así que me la
querías jugar… Coral… Esto es obra tuya, estoy seguro pero te vas quedar con las ganas, desgraciada… Voy acabar
contigo malnacida. ¿Te piensas que va a haber boda con Martincito? Que te lo
has creído. La guerra acaba de comenzar, maldita perra sarnosa. (Con mal tono,
rajando la bolsa, prueba la droga) Coca… Jajaja. Muy lista, Coral, muy lista…
pero te salió el tiro por la culata.
Leonardo entra al cuarto de baño
de su habitación. El villano toma la bolsa de cocaína y la vuelca en el
inodoro, acto seguido tira de la cadena.
Leonardo: Quién ríe el último,
ríe mejor… Esto no se va a quedar así, mi adorada Coral… Jajaja. (Sonríe con
maldad) Tú no sabes quién es Leonardo Santillana, preciosa. Ni te lo imaginas.
2 MESES DESPUÉS
Han pasado dos meses, y ha
llegado el gran día, el día de la esperada boda entre Coral y Martín.
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, SALÓN / DÍA
Alicia y su padre se alistan para
asistir a una boda. Padre e hija charlan mientras la joven le ajusta la corbata
a Alfredo. La chica lleva un bonito vestido azul y el cabello recogido.
Alfredo: Vísteme despacio que
tengo prisa… (Sonríe)
Alicia: Jajaja. Ay papá, tú y tus
chistes. Si todavía tenemos tiempo de sobra, hombre.
Alfredo: Me alegro decidieras
acompañarme, cariño. Me sentiría muy solo en la boda.
Alicia: Deberías conseguirte una
novia, papá… Eres guapo, joven,
cualquier señora caería rendida a tus pies… (Terminando de colocarle la
corbata)
Alfredo: ¿Y quién te ha dicho que
no la tenga ya? (Se burla)
Alicia: Jajaja. (Le golpea en el
pecho) Eres imposible.
Alfredo: Anda, coge tu bolso que
nos vamos… Mira la hora que es. Damián me mata si llegamos tarde a la boda de
su hijo.
Alicia: Ya tengo ganas de ver a
Eva, desde que se marchó para Cartagena con su mamá, no la he vuelto a ver.
Alfredo: Todavía no me puedo
creer que no sea hija de Damián… Esa familia es bien rara, hija. Les pasa de
todo. Primero la muerte de Javier, luego lo de Eva…
Alicia: Y que lo digas… La verdad
si voy contigo a la boda esa es por Martín, que no tiene culpa de tener la
novia que tiene pero por mí no iba, te soy sincera.
Alfredo: Deberías hacer las paces
con Martín. No seas tan orgullosa, mi niña. Dale que nos vamos. (Abriendo la
puerta para salir a la calle)
Alicia: ¡Voyyy!!!! (Tomando su bolso
del sofá)
EXT. / HACIENDA SANTILLANA,
JARDÍNES / DÍA
La ceremonia se celebra en los
jardines de la mansión, en la hacienda Santillana. Hay multitud de personas,
amigos y familiares, presentes este día. Los invitados están sentados en sillas
distribuidas a ambos lados de un pasillo engalanado de flores blancas, con una
larga alfombra roja en el suelo. El cura de pueblo está preparado en el altar.
Doña Lucía y Eva han venido desde Cartagena para asistir a la boda.
Lucía es la madrina y está junto
a su hijo Martín. En la primera fila están don Damián y Leonardo, así como
Alfredo y hasta Alicia, quien finalmente se ha animado a asistir al enlace. También
vemos a Paula, la prima de Coral. Por su parte, Samuel es el padrino de boda
pero Coral no llega de su brazo como Martín había acordado con él tiempo atrás.
La villana ha preferido llegar sola ante el altar.
Coral lleva un bonito vestido
blanco y un velo que le cubre parte del rostro. Todos los presentes presencian
la bonita ceremonia. Martín lleva un traje gris y una camisa blanca para la
ocasión. Doña Lucía sonríe emocionada, al igual que Eva. Mientras tanto, en las
sillas, don Damián le muestra a Leonardo un papel.
Leonardo: ¿Qué es eso papá?
Damián: La prueba de ADN, Martín
es mi hijo… Eva no, tal cual lo dijo la perra de Lucía.
Leonardo: Mmm… (Serio, no le ha
hecho gracia la noticia pues quiere todo para él)
Damián: Silencio, ya va a empezar
la boda…
El sacerdote comienza con el
matrimonio, escuchamos música romántica, mientras los novios se miran y se
intercambias sonrisas y miradas de complicidad. El cura realiza las preguntas pertinentes…
Cura: Coral Arteaga… ¿Aceptas a
Martín Santillana como legítimo esposo, para amarle, respetarle y serle fiel
todos los días de tu vida?
Coral: Sí, acepto… (Sonríe dulce,
mirando a los ojos a Martín)
Cura: Martín Santillana… ¿Aceptas
a Coral Arteaga como legítima esposa para amarla, respetarla y serle fiel todos
los días de tu vida?
Martín mira a Coral y sonríe
feliz… Ambos se miran a los ojos, Martín responde…
Martín: Sí, acepto. (Sonríe
ilusionado, Coral sonríe también)
Una vez realizado el intercambio
y colocación de las alianzas de los novios, el sacerdote finaliza el enlace.
Cura: Yo los declaro, marido… y
mujer. Puede besar a la novia. (Sonríe)
Martín y Coral se besan, con la
música romántica de la orquesta de fondo. Todos los presentes aplauden a la
pareja de recién casados. Pero en ese momento una misteriosa mujer llega
caminando sobre la alfombra roja… Escuchamos música incidental. Todos los
invitados voltean a ver a la joven… ¿Quién es esta misteriosa mujer y qué hace
aquí?
VER VÍDEO:
https://www.youtube.com/watch?v=q2BuTMNkuHg
La actriz venezolana Marianela
González llega a “Diabólica” para dar vida a Silvia, la mujer misteriosa. Silvia
mira a la pareja muy seria y desafiante, totalmente dispuesta a acabar con la
felicidad de la pareja, sobre todo con la felicidad de Coral.
En el altar, Martín mira a Coral
y le pregunta.
Martín: ¿Quién es esa mujer, mi
amor?
Coral: Dios mío, no puede ser
ella… No… (Horrorizada)
Mientras Silvia camina en
silencio por el pasillo central, todo el mundo la observa al detalle sin
entender nada. Todos se preguntan quién es esta mujer.
Martín: ¿Coral? ¿La conoces?
(Extrañado) ¿Quién es?
Coral: Martín… no… no… (Asustada,
muy nerviosa, completamente aterrorizada, mirando a Silvia)
Martín: ¿Qué pasa, Coral? ¿Quién
es? (Preocupado)
En ese momento, Silvia llega
hasta ellos y se presenta.
Silvia: Siento interrumpir tan
bonito momento, señoras y señores… (Volteando y mirando a los invitados)
Coral: ¿Qué haces acá, Silvia?
(Aterrada)
Silvia: Vine… a hacer lo que
debería haber hecho hace tiempo, Coral… (Sacando un sobre de su bolso) Me
pagaste para que no hablara pero… ¿Sabes qué, que cambié de opinión? (Sonríe
astuta)
Martín: ¿Qué está pasando aquí,
me pueden explicar? ¿Quién eres tú? (Mirando a Silvia)
Silvia: Me llamo Silvia Valera…
Toma… (Le da el sobre a Martín)
Martín: ¿Qué es esto?
Silvia: Ábrelo… y lo descubrirás.
(Sonríe astuta)
Coral: No lo hagas, mi amor… Esta
mujer me odia y… y viene a fastidiarnos la boda. Yo lo sé.
Silvia: No querida… vine a hacer
justicia. Abre el sobre, Martín… ¿A qué esperas?
Nuestro protagonista duda… Coral
está muy nerviosa, aterrorizada pues sabe quién es Silvia. Pero Martín
finalmente abre el dichoso sobre.
Coral: No lo abras, Martín, por
el amor que me tienes, no lo hagas. ¡Por favor!
Martín: ¿Qué demonios…?
(Alucinado viendo unas fotos)
El semblante de Martín cambia
totalmente al ver las imágenes. El chico las pasa una a una sin poder creer lo
que está viendo. Escuchamos música
incidental.
Silvia: Ese hombre que sale en
esas fotos… es mi marido, Óscar. Coral y él tuvieron una aventura en San
Francisco.
Toda la gente murmura, sin poder
creer lo que están presenciando. El escándalo es monumental, ni siquiera
Alicia, desde su silla y junto a don Alfredo, puede creerlo.
Coral: ¿Cómo has podido hacerme
esto Silvia? ¿Cómo? (Furiosa)
Silvia: Alguien me pagó muy bien
por hablar y desenmascararte, vagabunda. (Desafiante)
La gente alucina con el show.
Martín no puede creer lo que ve en las fotos, su cara y su mirada hablan por si
solas. En las imágenes, tomadas de una cámara de seguridad del famoso ascensor
del hotel de San Francisco, se ve a Coral y Óscar haciendo el amor, besándose,
tocándose…
Martín: ¿Qué demonios significa
esto, Coral? ¡HABLAAAA!!! (Furioso, dejando caer las fotos, toma del brazo a su
ya esposa)
Coral: ¡Martín… yo!! ¡Mi amor,
escúchame!! ¡No es lo que parece!
Martín: ¿Cómo así que no es lo
que parece? Eres una cualquiera… (Su mirada se llena de odio y lágrimas,
soltando del brazo a Coral)
Coral: Perdóname mi amor… yo… yo
estaba borracha aquel día, no sabía lo que hacía, te lo juro mi vida… (Rompe a
llorar)
Martín: ¡No me jures nada, porque
no te creo nada! ¿Cómo has podido hacerme esto, Coral? ¿Cómo? (Llorando sin
consuelo)
Eva: Eres una zorra…
La hermana de Martín le pega una
sonora y fortísima bofetada a Coral,
delante de todos los invitados, escuchamos música incidental, la situación es
escandalosa. Lucía no sabe como reaccionar y trata de consolar a Martín.
Nuestro protagonista, en un mar de lágrimas no puede contener el dolor que
siente y se aferra a su madre. Sus azules ojos reflejan su dolor. En ese
momento don Damián se levanta, muy indignado. Leonardo, en su silla, sonríe y
habla consigo mismo.
Leonardo: ¿Qué te pensabas Coral?
Que no iba a descubrir tu secreto… Aquí está mi venganza, desgraciada…
disfrútala… (Sonríe con malicia)
Mientras, en el altar…
Damián: ¡Esto es una vergüenza!
¿Cómo pudiste hacerle esto a mi hijo, desgraciada? Debería ahorcarte…
Silvia: Me las debías, Coral.
(Seria y desafiante)
Eva: Eres despreciable Coral… ¡Eres
una zorra! ¡Una vulgar prostituta!!!
La hermana de Martín la arranca
el velo a Coral con rabia y lo tira al suelo. La villana, destrozada en
lágrimas sale corriendo vestida de novia por el pasillo central sobre la
alfombra roja ante la atónita mirada de todos los presentes. Martín se marcha
por otro lado, llorando desconsoladamente. Alicia lo ve y se levanta de su
silla, la muchacha corre tras él muy preocupada.
Alicia: ¡Martín, Martín,
esperaaaa!!! (Corre tras él, por el jardín)
Escuchamos música (Edurne –
Amanecer). Coral llora amargamente mientras corre sin rumbo definido,
arrastrando el traje de novia por la hierba del jardín. Martín, junto a un
árbol y destrozado en llanto, siente como si un puñal le atravesara el corazón.
Se fue, sin saber, que sí lo ame,
se fue, sin creer en mí
Perdí la razón, sangré tanto amor,
que aún hoy siento el vacío
Me lleva, contigo… Iehh, iehh,
ohh, iehh, iehh, ohh…
Mi corazón, me susurró, a mi no
vuelvas sin su amor… iehh, iehh, ohh, iehh, iehh, ohh…
La villana, llora pues sí está
enamorada de Martin pero por un error en su vida toda su felicidad recién
estrenada se ha ido al traste. Lejos de allí, Martín, entre lágrimas se sienta
junto al río. Alicia llega junto a él, muy preocupada.
Alicia: ¡Martín!! (Angustiada) ¿Martín,
estás bien?
En ese momento, Martín se gira y
la mira, sus ojos llenos de lágrimas conmueven a Alicia de tal forma que la
muchacha se acerca a él para consolarle.
Martín: Déjame sólo, Alicia, por
favor…
Alicia: Pero Martín… (Triste y
preocupada)
Martín: Quiero estar solo, por
favor… vete, no quiero ver a nadie.
Alicia: No voy a dejarte sólo,
así no…
Martín: ¡Que me dejes
solooooo!!!!! (Histérico, llorando como un niño)
Nuestra protagonista no sabe qué
hacer, ella sólo quiere animarle pero Martín está tan decepcionado que prefiere
no hablar con nadie. Alicia, resignada, se marcha.
Martín: Me quiero morir… ¿Por qué
me hiciste esto, Coral, por quéeee??? (Llorando, con rabia)
Justo en ese instante un halo de
luz se hace sobre el agua del río y ante la mirada de Martín se le aparece el
espíritu de su hermano Javier, muy sonriente.
Javier: No llores, Martín.
El bueno de Javi mira a Martín,
escuchamos música celestial. Martín se queda mudo al ver a su hermano ante sí,
como envuelto en luz.
Martín: ¿Javier, eres tú?
(Alucinado, se limpia las lágrimas)
Javier: Sí, soy yo, escúchame,
sólo tengo unos minutos. Abre tu corazón.
Martín: ¿Qué? No entiendo…
Javier: Abre… tu corazón… Todo en la vida tiene un por qué, Martín. Todo
está escrito. Y el verdadero amor está mucho más cerca de lo que crees. (Sonríe)
En ese momento el alma de Javier
se esfuma como por arte de magia cruzando el famoso túnel de luz ante la mirada
atónita de Martín. La puerta al más allá se cierra en cuestión de segundos. Escuchamos
música incidental. Nuestro protagonista no puede creer lo que acaba de vivir. No
te pierdas el próximo capítulo de “Diabólica”.
CONTINUARÁ…
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