
DIABÓLICA
CAPÍTULO 9: VERDE ESMERALDA
RISARALDA, COLOMBIA
PUEBLO
INT. / CASA DE PAULA, SALÓN / NOCHE
Coral le ha contado a su prima Paula lo ocurrido con Alfredo, la rubia no da crédito a lo que acaba de escuchar.


Paula:
¿Pero qué estás diciendo, Coral? (Horrorizada) ¿Te volviste loca? ¿Cómo
que mataste al padre Alicia? ¡Dios mío!!! (Asustada)
Coral: ¡Cállate! ¡Cállate! Tuve que hacerlo, ese desgraciado me las debía… y no lo iba a dejar con vida. Deja que te explique.
Paula:
¿Pero de qué estás hablando? ¿Has matado a ese hombre sólo para que no
te divorcie de Martín? Definitivamente perdiste la cabeza… (Nerviosa)
Coral:
¡No fue por eso! ¡Tú no sabes quien era ese maldito perro sarnoso!!!
Alfredo Méndez fue uno de los tres hombres que me violaron, Paula.
¡Alfredo me violó cuando tenía quince años!
Paula: ¿Quéee? (Alucinada, escuchamos música incidental)
Coral:
Lo que oyes, él y el desgraciado de Damián Santillana fueron dos de
ellos por eso les odio tanto… Pero ya eliminé al primero… ahora toca el
turno de acabar con ese maldito viejo del demonio y te juro por Dios que
si el veneno no funcionó voy a pensar un plan mejor…
Paula:
Dios mío Coral… ¿Te estás oyendo? ¡Te estás convirtiendo en una
criminal! Pensé que sólo hacías esto con por la plata de ese viejo pero…
Coral: ¡Cállate! Tú ahora eres mi cómplice en todo esto… y me tienes que ayudar…
Paula:
¡Ni hablar! No pienso ocultar un crimen… Ahora mismo voy a llamar a la
policía. Me dijiste que ibas a vengarte de Damián y yo pensé que sólo
querías quitarle la hacienda no empezar a matar gente como si fueras una
asesina en serie. ¡ESTAS LOCA! ¡LOCAAAA!!! (Tomando el teléfono de una
mesita)
Coral: ¡Tú no vas a llamar a nadie! (Se lo quita) ¡Tú
estás conmigo en todo esto y lo sabes! Quedamos en repartirnos el dinero
de Damián Santillana. ¿Ya has olvidado lo que te hizo el bastardo de
Leo? ¿Eh?
Paula: Yo no soy una asesina… Ahora mismo me voy a la comisaría del pueblo a…
Coral:
¡Tú no te vas a ninguna parte, desgraciada! ¡No me vas a traicionar
ahora Paula! ¡Antes te mato te lo juro!!! (Amenazante, tomando un
atizador de la chimenea)
Paula: ¡Coral, no!! ¡No por favor, no… noooooo!!!
En
ese momento, la villana, fuera de sí y en un ataque de bipolaridad
extrema sacude a su prima con el atizador en la cabeza. Paula grita de
dolor pero Coral la vuelve a golpear son saña, varias veces hasta
matarla en una escena terrorífica y sobrecogedora mientras escuchamos la
sintonía de “Diabólica”. Finalmente el cuerpo sin vida de Paula yace
sobre el piso de la sala, con la cabeza destrozada envuelta en sangre.
Coral lanza el atizador al suelo y se aparta el cabello de la cara.
Coral:
Te dije que no ibas a destruir mis planes, Paula, te lo dije… ¡Yo no
quería hacerlo! ¡No queríaaaaa!!!! (Rompe a llorar histérica, muy
nerviosa) ¡Tú me obligaste, fue culpa tuya, estúpida! ¡Que eres una
estúpidaaaaaa!!! ¡AHHHHH!!!!! (Con lágrimas en los ojos)
Acto
seguido la villana prepara su huida… Coral va hacia el garaje y toma un
bidón de gasolina. Nuestra protagonista empieza a empapar de combustible
los muebles de la sala, las cortinas… todo… Coral toma un mechero de la
cocina.
Coral: Ahora… acabemos con esto… tengo que largarme de este pueblo antes de que me descubran.
La
villana lanza el mechero encendido contra las cortinas de la ventana.
Las llamas comienzan a cobrar pasto de toda la estancia. Coral escapa a
toda prisa, saliendo de la casa por la puerta de atrás y subiendo al
coche de la difunta Paula. Presa de los nervios y la angustia, nuestra
protagonista consigue escapar del pueblo a toda prisa. Los vecinos se
dan cuenta del incendio en casa de Paula. La gente empieza a gritar para
pedir ayuda y avisar a los bomberos de la capital. Escuchamos música
incidental.
INT. / HACIENDA SANTILLANA, SALÓN / NOCHE
Toda la familia Santillana conversa en la sala, acaban de enterarse de la muerte de Alfredo de boca de Eva.





Martín: ¿Qué dices Eva? ¿Cómo así que Alfredo está muerto? Dios mío… (Alucinando)
Damián: Esto no puede ser… ¿Quién pudo cometer semejante atrocidad, hija, quién?
Eva: La policía está interrogando a Alicia, me costó mucho que me dejaran venir a la hacienda.
Martín: ¿Y Alicia, como está?
Leonardo: Esto no me huele nada bien… pero que nada bien. Aquí hay gato encerrado.
Eva: Lo mismo estoy pensando yo, Leonardo, y eso no es todo. Todavía hay algo más que no les he dicho.
Lucía: ¿Pero que aún hay más, Eva?
Eva:
La casa de Paula estaba en llamas cuando me vine para la hacienda en mi
auto, los bomberos estaban tratando de sofocar el incendio.
Martín: ¡Dios mío! ¡Esto no puede estar pasando!
Eva: Alguien vio salir a Coral de la casa en el coche de Paula… Comienzo a pensar que esa mujer está detrás de ambos crímenes.
Lucia: ¿Quieres decir que Paula también ha muerto?
Damián:
Ay por favor… esto parece increíble… ¿Pero como pueden pensar que Coral
sea una asesina, perdieron la cabeza ustedes o que demonios les pasa?
Leonardo:
De esa mujer se puede esperar cualquier cosa ya papá. Seguramente mató a
Alfredo para que no llevara a cabo el divorcio de Martín.
Martín: No… no es posible. Coral jamás haría algo así… no puede ser… No. Ella no mataría a nadie. ¡No! (Asustado y preocupado)
Eva: Les digo que la gente del pueblo está asociando la muerte de Alfredo con el incendio en casa de Paula.
Lucía: Ay Dios mío… qué horror.
Eva:
Sí, mamá, Paula estaba en la casa, encontraron su cuerpo calcinado.
Como les conté, un vecino vio a Coral escapar en el coche de su prima
poco después de comenzar las llamas.
Leonardo: Esa mujer es muy peligrosa… temo que vuelva a actuar y esta vez en nuestra contra.
Damián: ¿Estás hablando en serio, Leo?
Leonardo:
Muy en serio. Voy a hablar con Samuel para organizar a los peones,
necesitamos vigilancia las 24 horas en la hacienda, que nadie salga solo
de la casa bajo ningún concepto.
Martín: Yo voy a ver a Alicia… Necesito hablar con ella.
Eva: Te acompaño, ven, vamos en mi coche. Imagino la policía ya se habrá marchado.
Martín: No puedo creer que Coral esté detrás de esos crímenes, no puedo creerlo…
Eva:
Martín, yo tampoco lo creía pero empiezo a pensar que esa mujer no está
bien de la cabeza. Seguramente está cegada por el despecho, porque la
dejaste.
Martín: ¿Pero y qué tendría eso que ver con Paula? Alfredo… Alfredo ok, era mi abogado pero…
Eva: Ojalá lo supiera, hermano… ojalá lo supiera. (Ambos se van)
PEREIRA, COLOMBIA
INT. / HOSTAL, HABITACIÓN / NOCHE
Ya
es de madrugada, Coral acaba de llegar a la capital tras conducir
varios kilómetros durante la noche. La villana se ha refugiado en un
cutre hostal del centro de Pereira para no ser descubierta. Coral sabe
que la policía la va a buscar y no sabe que hacer. Dando vueltas por el
cuarto, nuestra protagonista habla sola, muy nerviosa.

Coral:
¡Maldición! ¡Tengo que hacer algo… necesito vengarme de ese desgraciado
de Damián Santillana! ¿Pero cómo? Ahora todo el mundo sospechará de mí…
¿Qué puedo hacer…? Mmm… Lo primero necesito un cambio de look… tengo
que verme diferente… (Se mira en un espejo de pared) Unas extensiones en
el cabello, no mejor una peluca… eso es, una peluca rubia… para
empezar… mmm… Pero necesito algo más para pasar desapercibida y que no
me encuentren… (Se toca las mejillas) Mañana mismo empiezo con mi
transformación… prepárense para ver una gran metamorfosis… (Sonríe
astuta)
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, SALÓN / DÍA
Alicia
está llorando sentada en una butaca, cuando es interrumpida por Martin y
su hermana Eva. La joven se levanta de su asiento y se abraza al chico,
entre lágrimas.



Alicia: ¡Martín!!! (Llorando)
Martín: ¡Alicia! ¡Alicia! ¿Cómo estás? No llores por favor, no me gusta verte así… (Abrazados)
Eva: Alicia… ¿Qué te dijo la policía? ¿Qué te han dicho? ¿Saben algo?
Alicia: Nada… no han encontrado huellas ni nada… no tienen pruebas para incriminar a nadie.
Eva: Ay amiga… yo creo que ya sé quien mató a tu padre.
Alicia: ¿Quién? (Se limpia las lágrimas)
Martín: Mi hermana piensa que fue Coral…
Alicia:
¿Quéeeeeeeeee? (Alucinada) ¡No, no puede ser! ¡Esa mujer no puede
haber…!! ¡AHHHHH!!!! (Asustada y llorando desconsoladamente en brazos de
Martín)
Martín: Cálmate… Alicia, por favor… (Preocupado)
Eva:
Voy a hablar con la policía. La casa de Paula sufrió un grave incendio
esta noche, Alicia. La han encontrado muerta en la sala. Pero ni rastro
de Coral. Dicen que si la vieron salir en el coche de su prima a toda
velocidad, de ahí las sospechas. Todo cuadra, amiga.
Alicia:
¡Esa mujer está loca! ¡Loca de remate! ¡No sólo resultó una adúltera,
una barriobajera y una celópata compulsiva! ¿Ahora resultó una asesina?
(Horrorizada)
Martín. Yo tampoco puedo creerlo… Coral no sería capaz de… no puede ser.
Alicia:
Yo empiezo a creer que las hipótesis de Eva son ciertas. Claro, todo
casa… mi papá iba a llevar tu divorcio, Martín. Seguro ella le mató por
eso…
Eva: Pero todavía no sabemos por qué habrá matado a Paula. No hay ningún móvil aparente. Era su prima, sangre de su sangre.
Martín: Tal vez… ¿Y sí Paula sabía algo y… y Coral… decidió…?
Alicia: Quien sabe… Vamos chicos tenemos que ir a comisaría, hay que contarle a la policía todo esto.
Eva: Estoy segura que Coral está detrás de estas muertes, convencida, vamos.
Las
dos chicas salen de la casa, mientras Martín se lleva las manos a la
cabeza sin todavía poder creer que su todavía esposa esté involucrada en
dos asesinatos en la misma noche. Martín se resiste a pensar mal de
ella pero todo apunta hacia Coral.
AL DÍA SIGUIENTE
EXT. / CEMENTERIO DEL PUEBLO / DÍA
Todos
los amigos y allegados a Alfredo Méndez presencian su funeral y
entierro en el campo santo del pueblo. Entre los asistentes está la
familia Santillana al completo: Damián, Leonardo, Martín, Eva y Lucía.
También la hija del difunto, Alicia, acompañada por su madre, Tamara, y
por su hermano Ángel quien ha llegado desde Miami esa misma mañana. Así
mismo vemos a Samuel, el amigo de Martín. Todo el pueblo ha acudido al
funeral de uno de sus ciudadanos más ilustres y queridos.









Damián: Todavía no puedo creerlo…
Leonardo: Coral está desaparecida papá… La policía no da con ella, es la principal sospechosa.
Lucía: Dicen que fue la que provocó el incendio en casa de su prima Paula.
Eva: Esa mujer es una criminal, una psicópata… pero muy pronto va a pagar por todos sus crímenes… ya lo verán.
Damián:
Seguramente a esta hora esté bien lejos de aquí… Espero que den pronto
con ella y que pague por lo que hizo. No conforme con ser una zorra que
engañó a Martín resultó una asesina esa mujer.
Leonardo: Nos engañó a todos… nunca me gustó Coral.
Lucía: ¿Dónde está Martín, Eva?
Eva: Allá… (Le indica con la mano) Está hablando con Alicia y su hermano.
En otra parte del cementerio, bajo la sombra de los árboles, Martín conversa con Alicia y Ángel.
Martín: Siento mucho que hayamos tenido que conocernos en estas circunstancias, Ángel.
Ángel: No pasa nada Martín… Para mí esto ha sido totalmente inesperado.
Alicia:
Mi hermano iba a venir la semana que viene a pasar unos días con
nosotros pero… ya ves… (Triste, con unas gafas de sol ocultando su
llanto)
Martín: No sabía que tenías un hermano, Alicia. No me habías dicho nada.
Alicia: Lo siento…
Ángel: ¿Martín y tú son novios? (Intrigado)
Martín: No… (Sonríe) No, no somos pareja, sólo amigos.
Ángel: Ahm… bueno pensé que… no sé… Como te veo tan preocupado por mi hermana.
Alicia: Martín es mi amigo pero nada más, Ángel… Además todavía está casado con Coral.
Ángel: ¿Piensan que esa tal Coral fue la que mató a mi papá? ¿Y a la chica del pueblo?
Martín: No lo sé… hay gente que sospecha de ella pero yo me niego a creer que sea capaz de algo así.
Alicia:
Por favor Martín, está desaparecida, más obvio que eso… Coral fue la
que mató a mi papá y a Paula. Que tú confíes en ella no quiere decir que
no sea culpable. Estás ciego. (Con mal tono)
Ángel: Creo que mejor les dejo… Esto es algo que deben hablar ustedes a solas. (Se va)
Martín: No seas así, Alicia, yo no tengo la culpa de lo que haga Coral… Yo estoy tan sorprendido como tú con lo que ha pasado.
Alicia:
Pues ve abriendo los ojos porque tu mujer está mal de la cabeza. ¿Ya no
recuerdas lo que me hizo aquella vez en la hacienda? Casi me arranca la
cabellera en medio de un ataque de celos. Coral no está bien, Martín.
Creo que está enferma, no es normal.
Martín: Empiezo a pensar
que tienes razón… Ya no la reconozco, no es la misma de antes… no sé.
Tal vez todo esto del divorcio la haya afectado y la haya trastornado.
Alicia:
Coral ya estaba loca de antes, sólo que tú no te dabas cuenta. El show
que me montó en tu casa fue sólo la punta del iceberg. Esa tipa es una
asesina, está totalmente desequilibrada y tengo miedo de lo que pueda
hacer, Martín, tengo mucho miedo.
UN MES DESPUÉS
SAO PAULO, BRASIL

EXT. / CLÍNICA DOS SANTOS, PUERTA PRINCIPAL / DÍA
Muy
lejos de Colombia, en la ciudad de Sao Paulo, en Brasil, estamos a
punto de presenciar un giro radical en la historia. En la calle, vemos
salir a una mujer de una prestigiosa clínica de cirugía estética, la
misteriosa mujer camina a paso ligero, embutida en un ajustado vestido
azul marino que realza sus curvas. De espaldas apreciamos una larga
cabellera rubia.
La desconocida oculta sus ojos bajo unas
bonitas gafas de sol. Acto seguido, la tipa se quita dichas gafas para
abordar un taxi. En primer plano vemos su rostro, una cara ligeramente
distinta, pómulos más marcados, nariz algo más afilada, cabello rubio
oxigenado, así como unos ojos verdes fruto de unas exclusivas lentes de
contacto que ocultan el color café de los propios.

Es
la nueva Coral, una mujer totalmente distinta, casi casi irreconocible.
Nuestra protagonista se ha operado la cara para parecer otra mujer.
Coral se sube al taxi con rumbo desconocido…
INT. / TAXI / DÍA
En
el asiento de atrás, la villana habla con el conductor, el cual la mira
a través del espejo del retrovisor. Todo en portugués.
Coral: Para o aeroporto de Sao Paulo, por favor.
Taxista: OK, senhora.
Coral: Obrigada… (Sonríe con vanidad y se ahueca el cabello, seguidamente se pone las gafas de sol de nuevo)
El vehículo arranca y abandona el lugar lentamente.
RISARALDA, COLOMBIA
PUEBLO
EXT. / RESTAURANTE, TERRAZA / NOCHE
Martín
ha quedado a cenar con Alicia. Ha pasado un mes desde la muerte de
Alfredo en extrañas circunstancias. Nuestros protagonistas no han vuelto
a verse en persona desde entonces. Ambos, sentados a la mesa, en la
terraza del restaurante conversan mientras comienzan a degustar del
postre.


Alicia: Mi hermano y mi mamá se fueron esta mañana para Cali. Desde que murió mi papá me siento muy sola, Martín.
Martín: Gracias por aceptar mi invitación a cenar esta noche. Pensé que te haría bien salir un poco y distraerte.
Alicia: Se me olvidaba… acá te traje tu camisa. ¿Te acuerdas? (La saca del bolso y se la da)
Martín: Gracias, ya ni me acordaba… (Sonríe)
Alicia: Mi mamá me ha dicho que me mude con ellos a Cali… y creo que será lo mejor.
Martín: ¿Te vas a ir? (Triste)
Alicia:
Sí, Martín, yo ya no pinto nada en este pueblo… Apenas conozco a nadie,
mi única amiga aquí era tu hermana Eva y desde que se fue a Cartagena
pues ya no es lo mismo.
Martín: Pero me tienes a mí. Dijiste que éramos amigos…
Alicia: Martín… yo… (Nerviosa pero triste a la vez)
Martín:
¿Qué te pasa Alicia? Quedamos que seríamos amigos… no me hagas esto. No
te vayas… Mira yo te puedo dar trabajo en la hacienda, de hecho pues…
ibas a empezar hace unos meses allá.
Alicia: Te lo agradezco pero no, Martín, no es buena idea que esté cerca de ti.
Martín:
¿Pero por qué? ¿Qué te hice? Yo… yo no tengo la culpa de lo que Coral
hiciera… Todavía ni sabemos si fue ella quién mató a Paula y Alfredo. La
policía no encontró nada en ninguno de los dos crímenes.
Alicia:
Lo sé, lo sé pero no me sale de la cabeza que fuera ella. Justamente
esa noche se largó del pueblo y nunca más la volvimos a ver.
Martín:
Seguramente volvió a Estados Unidos o qué sé yo… Ya no me interesa
Coral, Alicia. Ahora quien me importa de verdad eres tú.
Alicia: Pero como una amiga… y yo a ti no te veo como un amigo… eso es todo.
Martín: Pero Alicia… (La toma de las manos, preocupado)
Alicia:
No Martín, no insistas, es mejor que me vaya para Cali con mi familia.
No me hace bien esto, tenerte cerca y que no sientas lo mismo que yo.
Martín: No me hagas esto, por favor… (Triste)
Alicia: Este mes que pasamos hablando sólo por teléfono comencé a sentir mucho más por ti, más de lo que yo hubiera querido.
Martín: ¿De verdad?
Alicia: Estoy enamorada de ti, Martín… (Triste, con lágrimas en los ojos)
Martín: Alicia… (Sonríe aunque triste a la vez)
Alicia:
Pero sé que en el amor no se manda y que tú no sientes lo mismo, yo lo
entiendo pero no puedo estar cerca de ti más, no me hace bien. Créeme
que intenté verte como amigo pero no puedo.
Martín: ¿Entonces te vas a ir a Cali? ¿De verdad te vas a marchar del pueblo?
Alicia: Sí, me voy mañana… ya tengo listo mi equipaje y todo. Voy a vender la casa de mi papá.
Martín:
Está bien… si es lo que quieres… lo entiendo. Yo no soy nadie para
impedírtelo pero… pero… te voy a echar mucho de menos.
Alicia: Y yo a ti… (pensando: Te quiero Martín)
Martín: Nunca conocí una mujer como tú… (Triste)
Alicia: Creo que es mejor que me vaya sí… se hace tarde… (Se levanta de la silla)
Martín: Bueno… (Hace lo mismo) Como quieras… gracias por haberme acompañado esta noche, Alicia.
Alicia: Gracias a ti, Martín, por todo… ¿Puedo decirte una cosa?
Martín: Sí, claro… dime.
Alicia: No cambies nunca, porque en el mundo hay pocas personas como tú. (Sonríe, y le da un beso en la mejilla) Adiós Martín…
En
ese instante, Alicia se marcha sin decir nada más. El chico se queda
pensativo junto a la mesa del restaurante pero la joven se va envuelta
en lágrimas, desconsolada y muy triste. Alicia corre hacia su casa,
llorando sin consuelo ya que se ha enamorado de Martín y prefiere dejar
de verle que seguir sufriendo por no tenerlo a su lado. Escuchamos
música romántica.
En ese momento suena el celular de Martín, el
chico lo toma de su pantalón y contesta. Es Ernesto su nuevo abogado,
desde su casa en Pereira.

Martín: ¿Aló?
Ernesto: Martín, soy Ernesto.
Martín: Hola letrado… ¿Qué tal? No esperaba su llamada a estas horas de la noche.
Ernesto: Escucha Martín… siento mucho comunicarte esto pero… parece ser que tu esposa falleció la semana pasada en Brasil.
Martín: ¿Quéee? (Extrañado)
Ernesto:
Al parecer Coral estaba en Sao Paulo y fue víctima de un asalto. La
policía brasileña me dijo que encontraron su cuerpo sin vida en un
apartamento de dicha ciudad. Parece que se suicidó cortándose las venas
en la bañera.
Martín: Dios mío… qué horror… (Alucinando con la noticia)
Ernesto: Lo que quiere decir que ya no hace falta divorcio… eres viudo, Martín.
Martín: ¿Viudo? ¿Entonces es en serio? ¿Coral está muerta?
Ernesto: Así es Martín… tengo aquí el certificado de defunción y todo lo demás que lo corrobora.
Pero
lo que ni Martín ni Ernesto ni nadie saben es que esos papeles son
falsos y que la muerta que encontraron en Brasil no era Coral, sino otra
mujer asesinada por la propia villana para fingir su muerte.
BOGOTÁ, COLOMBIA
INT. / AEROPUERTO DE BOGOTÁ, ZONA DE LLEGADAS / NOCHE
Un
avión procedente de Sao Paulo acaba de aterrizar en el aeropuerto de
Bogotá. Entre los pasajeros que desembarcan del vuelo vemos a Coral, con
su nuevo e impresionante look. La villana camina a paso ligero, con una
maleta de ruedas a su mano derecha. En la otra lleva su bolso. Coral va
muy elegantemente vestida. La mujer se acerca a los controles
policiales de pasaportes, y en el mostrador…

Policía: Buenas noches señora… Su pasaporte, por favor.
Coral: Aquí tiene, agente… (Sonríe con vanidad, entregándole el pasaporte)
Policía: Podría quitarse las gafas de sol, por favor. (Ella lo hace)
Coral: ¿Algún problema agente? Es que hace daño la luz artificial… (Sonríe seductora)
Policía: No, todo bien, señora Ferrer. (Sonríe, le devuelve el documento)
Coral: Isabel Ferrer, esa soy yo. (Sonríe)
Escuchamos
música incidental, la sintonía de “Diabólica”. En primer plano vemos la
primera página del falso pasaporte donde efectivamente pone Isabel
Ferrer, de nacionalidad brasileña. En la foto se aprecia la nueva imagen
de Coral, rubia, con ojos verdes y un rostro algo diferente del
anterior, fruto del botox y una leve rinoplastia. Coral parece otra
mujer, literalmente. La villana abandona el puesto de control y sonríe
feliz y con astucia. Coral habla consigo misma mientras camina con su
maleta rumbo a la puerta de salida del aeropuerto de Bogotá.
Coral:
Perfecto… sabía que no me iban a reconocer. Prepárate Damián
Santillana, porque voy a por ti. Y además pienso recuperar a mi marido.
Esta vez sí.
El capítulo termina con Coral caminando hacia la
salida sensualmente moviendo las caderas, escuchamos música incidental…
el popular soundtrack de “Diabólica”.
CONTINUARÁ…

DIABÓLICA
CAPÍTULO 8: EL PRIMER HOMBRE
RISARALDA, COLOMBIA
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, DESPACHO DE ALFREDO / DÍA
Martín
está conversando con Alfredo, el abogado de su padre. Ambos hombres
charlan sentados a ambos lados del escritorio del padre de Alicia.


Alfredo:
A ver Martín, para empezar el juzgado de la capital no aceptará los
trámites de divorcio hasta esperar un mes de la fecha de la boda…
Martín:
Está bien, no hay problema con eso. Coral ya se marchó de la casa,
Alfredo, así que puedo esperar el tiempo que haga falta.
Alfredo:
Al no haber consumación del matrimonio imagino que la ceremonia
religiosa no será válida, aunque no sé como funciona eso… Debes
informarte en la iglesia. Lo que sí te puedo decir es que por lo civil
puedo divorciarte en unos tres meses.
Martín: Perfecto… no
quiero seguir ni un día más atado a esa cínica… Se burló de mí, Alfredo.
Me engañó en mi propia cara. La verdad, no creo que vuelva a enamorarme
de nadie nunca más… No quiero, prefiero estar solo toda la vida que
volver a pasarlo mal.
Alfredo: Pero Martín, eso lo dices ahora
porque todo este tema de Coral está muy reciente pero con el tiempo
verás que conoces a alguien y… tal vez… no sé…
Martín: No Alfredo, no insistas… me quedaré soltero, yo no creo en el amor. Eso son sólo tonterías…
Alfredo:
No digas eso, hijo, mira… a lo mejor… hay alguna chica a quien… bueno, a
quien le gustas… (Pensando en Alicia) y no se atreve a decirte por
temor al rechazo.
Martín: ¿A quién le voy a interesar yo en este pueblo, Alfredo? Además te estoy diciendo que…
Alfredo:
Qué necio eres Martín… Eres un tipo joven, bien parecido… Seguro hay
montones de mujeres en este pueblo interesadas en ti. Sólo tienes que
darte una nueva oportunidad, no te digo ahora pero con el tiempo… No te
cierres al amor, eres muy joven todavía. Yo me divorcié de la madre de
mis hijos hace muchos años, cuando Alicia y su hermano eran niños. Nunca
volví a casarme pero he tenido mis “amigas”.
Martín: ¿No te volviste a enamorar de nadie más?
Alfredo: No… la verdad no. Pero nunca se sabe. Bueno pues voy a iniciar todo el papeleo en estos días.
Martín: Cuando tengas algo me llamas, ya tienes mi celular. (Se levanta de la silla)
El abogado hace lo mismo, ambos se dan la mano y Martín se despide.
Alfredo:
Bueno pues cuídate y ánimo, Martín, que el tiempo lo cura todo, ya lo
verás, hombre. (Sonríe) Yo tengo que salir de viaje a la capital
ahorita. Tengo que dejarte. Chao Martín. (Se va)
Martín: Eso espero Alfredo… Nos vemos en otra ocasión. Hasta pronto.
INT. / CASA DE PAULA, SALÓN / DÍA
Coral le cuenta a su prima los planes que tiene Martín. Las dos mujeres de pie, en la sala. La villana está histérica.


Coral:
¡El muy imbécil ahora va y me dice que se quiere divorciar de mí!!!
¡Antes muerta! Ni hablar, no pienso darle el divorcio, eso nunca en la
vida.
Paula: Bueno no sé como sean las leyes pero a lo mejor con que él lo solicite pues…
Coral:
¡CÁLLATE! ¡Ni lo digas! ¡Eso no puede pasar! Ni hablar… no voy a
dejarle vía libre a esa mosquita muerta de Alicia Méndez.
Paula: ¿Alicia? ¿Qué acaso has notado algo más en esa estúpida? No me digas que… (Extrañada)
Coral:
Que esa zorra con carita de yo no fui está como gata en celo con mi
marido pero no se lo voy a dejar tan fácil. Antes soy capaz de matarla,
te lo juro. La mato y le saco los ojos a esa perra antes de que le ponga
un solo dedo encima a Martín. ¿Me oyes? ¡LA MATOOOO!!!!
Paula: Ay Coral, cuando hablas así me das miedo… (Asustada)
Coral:
¡Más miedo debe tener esa tipa! Porque como la encuentre otra vez
coqueteándole a Martín no se la va a acabar, eso tenlo bien seguro,
prima. Soy capaz de todo por defender lo mío.
Paula: A ver
Coral, razona… Martín no quiere nada contigo, nada… Va a pedir el
divorcio… Yo creo que lo mejor es que se lo des y punto. Nos largamos
las dos a San Francisco y ya. Yo me muero por dejar este mugroso pueblo y
perder a todos de vista.
Coral: Ni hablar, yo de aquí no me muevo sin Martín. ¿Me oyes? Sin él mi vida no tiene sentido.
Paula: Ay prima, lo tuyo no es amor, es obsesión. Estás obsesionada con Martín.
Coral: Deja de decir estupideces.
Paula:
Chica yo no sé que decirte… la verdad no soy la mejor para dar consejos
pero yo que tú abandonaba la pelea. Has perdido a Martín, Coral,
asúmelo. No seas terca.
Coral: ¡No! ¡Te digo que nooo!!! ¡Primero muerta antes que perder a mi marido! ¡Primero muerta!!!! (Furiosa)
INT. / CASA MÉNDEZ, SALÓN / DÍA
Martín se encuentra con Alicia, quien ya vestida, le pregunta por lo del divorcio.


Alicia: Mi papá me dijo que en unos meses podrías tener el divorcio de Coral, Martín.
Martín: Eso espero Alicia… (Con mala cara)
Alicia: ¿Quieres tomar algo antes de irte? ¿Una cerveza, café, no sé?
Martín: Café estaría bien, gracias, Alicia, eres muy amable. (Sonríe)
Alicia:
Siéntate en esa butaca y ahorita te lo traigo, precisamente hice café
esta mañana. Mi mamá estuvo aquí hace un par de meses de visita y la
bronca que me echó por no tener ni café ni té ni nada…
Martín: Jajaja. ¿En serio? Debe ser un caso tu mamá, entonces.
Alicia:
No lo sabes tú bien, dice que me voy a quedar para vestir santos porque
no sé ni freír un huevo. Pero sí que sé eh… no te pienses tú ahora que…
Martín: Jajaja. Me haces reír, Alicia.
Alicia: ¿De verdad? (Sonríe)
Martín: Sí. (Sonríe tierno) Eres muy simpática. (Se sienta en la butaca)
Alicia:
Gracias… (Avergonzada) Mi papá me dijo que tenía que irse a Pereira, es
que trabaja por libre con un bufete de la ciudad. Aparte lleva casos
por esta región también. (Entrando en la cocina)
Martín: Me imagino…
Alicia: ¿Te pongo azúcar?
Martín: Sí, gracias.
Alicia: OK… dame un minuto…
Mientras
la muchacha le sirve una taza de café en la cocina, Martín sonríe y
mira hacia varios rincones de la sala. En un mueble hay varios
portarretratos donde se ven fotos de Alicia con su padre, su madre, su
hermano Ángel… Martín espera pacientemente, hasta que Alicia regresa de
la cocina con el café. La chica se acerca.
Martín: Tardaste poco…
Alicia: Calentar al micro y listo… (Sonríe) Toma… (Se la va a dar)
Pero
en ese momento la joven tropieza sin querer y le cae la taza a Martín
encima. El chico se levanta de la butaca en medio de una cómica
situación.
Alicia: ¡Ay perdón!! ¡Que boba!!! (Avergonzada) Lo siento, lo siento Martín… que torpe…
Martín: Ahhh… me quema…
Alicia: Lo siento… perdóname, soy una inútil… razón tiene mi mamá. (Preocupada)
Martín: No te preocupes, fue un accidente, eso le puede pasar a cualquiera, mujer.
Alicia:
Espera miraré a ver si te puedo dejar una camisa prestada de mi papá.
El baño es en esa puerta de ahí enfrente. ¿Qui… quieres que te ayude?
(Tímida)
Martín: Bueno… (Tenso)
En ese momento la joven
le comienza a desabotonar la camisa a Martín. Alicia quita los botones
uno a uno lentamente, con la mirada baja, muy nerviosa. Martín no dice
nada, permanece también en silencio… Alicia le abre la camisa despacio y
se le queda mirando el pecho. Martín se pone nervioso pues la situación
es algo tensa para los dos.
Alicia: Lo siento… de veras que…
Ahorita te traigo una camisa de mi papá y te cambias que no quiero
agarres frío. (Con la camisa ya en la mano)
Martín: ¿Por qué eres así, Alicia?
Alicia: ¿A… así… así como? (Nerviosa)
Martín: Así, tan dulce… no sé, es que nunca me habían tratado con tanta delicadeza.
Alicia: Es que… es que… (Nerviosa, sin mirarle a los ojos)
Martín: ¿Te ocurre algo Alicia? ¿Por qué no me miras a la cara? ¿Dije algo mal? (Preocupado)
Alicia: No, no… para nada… es que… bueno será mejor vaya por la camisa al cuarto de mi papá… No me tardo. ¿Sí?
Martín: Está bien… aquí te espero entonces. (Sonríe)
Nuestra protagonista se va hacia la cocina para meter la camisa a lavar y allí habla sola.
INT. / CASA MÉNDEZ, COCINA / DÍA
La joven mete la camisa en la lavadora y…
Alicia:
Ay Dios mío… esto no me puede estar pasando… Estoy a solas con Martín y
así… Creo que me va a dar algo. Voy por la camisa. (Se marcha para el
dormitorio)
INT. / HACIENDA SANTILLANA, SALÓN / DÍA
Toda
la familia Santillana charla en la sala de la mansión, los cuatro
sentados entre el sofá y un par de butacas. Las mujeres en el sofá.




Leonardo: ¿Entonces se quedan, dicen?
Lucía: Al menos una semana hasta que Martín esté mejor… Yo hoy le he visto mejor cara, no sé.
Eva: Supongo que necesita tiempo… Está muy reciente lo de Coral, pero nadie se muere por desamor, mamá.
Martín: Leo y yo hemos pensado llevar a Martín al club del pueblo esta noche.
Lucía: ¿Quéee?
Eva: Pero bueno, ¿Se volvieron locos? ¿Cómo que van a llevar a mi hermano a ese prostíbulo? Ni hablar.
Leonardo:
Jajaja. Martín tiene que olvidarse de Coral y qué mejor que con las
chicas del club. Hay unas rusas nuevas que están… (Se muerde el labio)
Lucía:
Pero que cerdo eres Leonardo… (Con cara de asco) No me interesa lo que
hagas con esas fufurufas en tus ratos libres. Pero a Martín no le van a
enredar con esas mujerzuelas, no más faltaba.
Damián: Martín hará lo que yo diga que para eso soy su padre…
Lucía: Pero bueno…
Leonardo: Pero nada, Lucía. Aquí ustedes dos ya no son nadie. ¿O ya se les olvidó, ah?
Eva: Parece mentira que tantos años siendo tu hermana y ahora no signifique nada para ti.
Leonardo: Yo sólo tengo un hermano, y ese es Martín. Esta noche va a disfrutar de lo lindo con la Loli, jajajaja.
Damián: Jajajajaja. Yo se la pago, no te preocupes, Leonardo.
Lucía: Vámonos hija… que me están dando náuseas de escuchar a estos dos depravados.
Eva: Te acompaño al jardín, mamá. Vamos a dar un paseo. (Se levantan del sofá y se van)
Mientras, padre e hijo se quedan hablando en la sala.
Damián: La semana pasada estuve yo con la dominicana… la Vane… ay como está esa vieja…
Leonardo: Jajajaja. Ya me imagino. ¿Quieres otra copa, papá? (Tomando la botella de la mesa y un vaso)
Damián: Dale… (Sonríe) Ponme un tequila doble.
INT. / CASA MÉNDEZ, SALÓN / DÍA
Alicia
vuelve a la sala con una camisa de su padre para dársela a Martín.
Nuestro protagonista aún la espera de pie junto al sofá.


Alicia: Mira, te traje esta, no sé si te sirva. (Se la da)
Martín: Gracias… (Comienza a ponérsela)
Alicia: Martín…. Yo… (Nerviosa, le mira mientras él se pone la camisa pero aún no se la ha cerrado)
Martín: ¿Sí? (Extrañado)
Alicia: Nada, olvídalo… (Avergonzada, no puede evitar mirarle y sentir deseos de tocarle, de abrazarle)
Martín: Gracias por la camisa… no me queda tan mal. ¿No? (Sonríe)
Alicia: Estás muy lindo… (Sonríe tierna)
Martín: Bueno pues ya me voy… Cuando puedas me das la otra y te devuelvo esta, no quiero que Alfredo se entere.
Alicia: No te preocupes…
Martín:
Me marcho, que tengo tarea en la hacienda, quedé con Samuel en ir a ver
unos cultivos de caña de azúcar esta tarde y mira la hora… (Se da la
vuelta para irse)
Alicia: Martín… Espera… No te vayas… (Tímida)
Martín: ¿Sí? (Volteando, extrañado)
Alicia: Martín… yo… (Avergonzada) Yo… yo…
Martín: ¿Qué pasa Alicia? ¿Estás bien?
Alicia: Martín yo…
Pero
en ese preciso instante la joven no se aguanta ni un minuto más y se
lanza a besarle. Martín no se lo espera y Alicia le abraza y le roba un
beso en los labios. Nuestro protagonista se queda sin palabras ni saber
como reaccionar. Alicia le besa con ganas durante unos segundos. La
chica se retira avergonzada y…
Alicia: ¡Lo siento, perdón!!! (Avergonzada) Ay Dios mío pero que hago… ¡Perdón!!!
Martín: ¡Alicia! (Sorprendido)
Alicia: Martín yo… es que… (Nerviosa) como te digo…
Martín: No sí no hace falta me digas nada…
Alicia: Lo siento, te prometo no lo haré más… no debí besarte así, ahora que vas a pensar de mí.
Martín: Yo no pienso nada… Sólo que no lo esperaba, eso es todo.
Alicia: Me gustas Martín.
Martín: ¿Qué?
Alicia: Me gustas desde el día en que te conocí cuando llegaste de San Francisco con Coral.
Martin: Pero Alicia… tú… tú sabías que yo me iba a casar. ¿Cómo así que te gusto?
Alicia:
Ya lo sé, lo sé y lo acepté pero ahora que te vas a separar de esa
mujer pues… lo siento, perdona. Te juro que no lo haré más, seguramente
no te gustó.
Martín: Alicia, Alicia…
Alicia: No digas nada…
Martín: Claro que me gustó pero… pero… yo no busco nada ahora con nadie. Ya te lo dije.
Alicia: Pero… a lo mejor más adelante… No sé… yo sé esperar. Yo te puedo esperar el tiempo que necesites, de verdad.
Martín: No puedo prometerte nada, Alicia… Yo sigo enamorado de Coral, a pesar de todo. Apenas me enteré ayer de su engaño.
Alicia: Pero yo sé que la vas a olvidar y cuando eso pase, yo estaré aquí esperándote, si tú quieres, claro. (Sonríe)
Martín: Gracias por ser así conmigo, Alicia. (Sonríe)
Alicia: Yo esperaré lo que sea, sólo quiero verte feliz. Que vuelvas a sonreír. ¿Sí?
Martín: Lo intentaré…
Alicia:
No basta con intentarlo, tienes que poner de tu parte. Mira, aquí
tienes una amiga. Cuando necesites hablar pues… ya sabes.
Martín: Pero tal vez no sea buena idea… tú sientes algo más que eso y lo sabes.
Alicia: Pero no importa, no me importa… Así sea como amiga, al menos estaré cerca de ti, Martín.
Martín: Gracias… no sé que decir.
Alicia: Eres tan tierno… (Sonríe) Ojalá Leonardo hubiera sido como tú… (Se le saltan las lágrimas)
Martín: ¿Por qué lloras Alicia? ¿Qué te hizo mi hermano?
Alicia:
Bueno… tú sabes que él y yo fuimos novios un tiempo hace un año, algo
más… Estuvimos saliendo durante unos meses pero al poco me dejó por la
perdida esa de Paula, la prima de Coral.
Martín: Ahm… no lo
sabía, lo siento, de veras. Bueno, Leonardo es así, no le justifico pero
él se divierte con unas y otras sin importarle nada. Deberías haberte
dado cuenta.
Alicia: Demasiado tarde lo hice… ahora me arrepiento. (Llorando)
Martín: No llores Alicia… por favor… (La toma de la cara y ella le alza la mirada) No me gusta verte así.
Alicia: En cambio tú eres tan distinto… no parecen hermanos.
Martín: Leo es Leo, yo soy yo. (Sonríe) Bueno, aparte somos hijos de mujeres diferentes…
Alicia: Jajaja. (Se limpia las lágrimas) Tienes razón, será eso… Gracias por hacerme sonreír, Martín. Eres muy especial.
Martín: Tú también. (Sonríe) Pero no quiero hacerte daño, eso es todo.
Alicia:
No me lo haces, yo soy muy consciente de que Coral está presente en tu
vida ahora pero… ya te dije, sé esperar. ¿Puedo… puedo hacerte una
pregunta?
Martín: Tu dirás… soy todo oídos. (Sonríe)
Alicia: Bueno… este… yo… ¿Yo te gusto? (Avergonzada, baja la mirada)
Martín: Mmm… No… (Se burla) No me gustas… me encantas. (Sonríe tierno)
Alicia: ¿En serio? (Sonríe ilusionada y le mira a los ojos)
Martín: Claro… y el beso fue muy bonito pero… Voy a ser sincero contigo, Alicia.
Alicia: Sí, por favor… prefiero que me digas tanto lo bueno como lo malo ahora que no después.
Martín: Me gustas, me gustas mucho pero… no te quiero engañar.
Alicia: Lo sé y lo entiendo.
Martín:
Si tuviera algo contigo ahora pues… y no quiero hacerte daño, eso es
todo. No quiero que pienses que juego contigo, porque no soy así.
Alicia: Gracias por ser sincero conmigo Martín.
Martín: Pero… podemos ser amigos y el tiempo dirá. ¿Sí?
Alicia: Ok… (Sonríe) ¿Amigos entonces?
Martín: Amigos… (Sonríe, se abrazan) Y ahora sí, ya me voy que Samuel me va a matar…
Alicia: Jaja. OK, Martín. Cuídate… ¿Sí? Hasta pronto.
Martín: Chao Alicia. (Se va)
EXT. / HACIENDA SANTILLANA, PATIO / NOCHE
Samuel conversa con Martín frente a la casa.


Samuel: Deberías darle una oportunidad a Alicia, Martín.
Martín: Ya hablé con ella y le dije que necesito tiempo. Nada más.
Samuel:
Pero dijiste que te besó… A esa chica le gustas y yo sé que te podría
hacer muy feliz. Alicia es buena muchacha, aparte la mejor amiga de tu
hermana Eva.
Martin: Hablando de Eva… ¿Le confesaste tus sentimientos ya o qué?
Samuel: No pude… la idiota esa de Paula nos interrumpió… En mala hora…
Martín: Jajaja. Pues espabila porque sólo van a quedarse una semana en la hacienda, luego mi mamá y ella volverán a Cartagena.
Samuel: ¿Y qué hago? ¿Y si me dice que no?
Martín: Pues te buscas otra…
Samuel: Qué gracioso eres… (Con mal tono)
Martín: Jajaja, es broma, Samuel. No te enojes. Tengo que dejarte, hablamos mañana. (Entrando a la casa)
Samuel: ¡Chaooo!!! (Se va)
INT. / CASA MÉNDEZ, DESPACHO DE ALFREDO / NOCHE
Coral
ha ido a visitar a Alfredo. Alicia no está en la casa, pues ha quedado
para conversar con su amiga Eva en la plaza del pueblo. La villana lleva
unos guantes de tela y va muy elegantemente vestida.


Alfredo: Martín quiere el divorcio, Coral. Así que no hay vuelta de hoja. (Guardando un abrecartas en un cajón del escritorio)
Coral: De eso nada… eso está por verse pero no vine sólo para hablar de Martín, mi querido Alfredo.
Alfredo: ¿Y entonces, qué quieres? Es muy tarde ya. (Extrañado)
Coral: ¿No te acuerdas de mí, verdad? ¿Nunca te has parado a pensar quién soy yo? ¿No me reconoces?
Alfredo: ¿Conocerte de qué? ¿De antes?
Coral: Ajá… (Sonríe con malicia)
Alfredo: Lo siento, no te recuerdo. No sé de qué diablos estás hablando...
Coral:
¿Ah no? De veras que jamás me hubiera imaginado que me olvidaras tan
pronto... Lo que es la vida... ¿En serio? ¿No sabes quien soy cariño?
(Soberbia) Jajaja. (Su rostro se torna serio y amenazante)
Alfredo:
Apenas te conocí en el funeral de Javier y luego en la boda... Creo que
me confundes con otra persona, mi amor. (Se da la vuelta y mira hacia
la ventana, dándole la espalda a ella)
Coral: Pues yo te voy a
refrescar la memoria, querido... (Sacando el abrecartas de plata del
mismo cajón del escritorio, lo esconde en el escote del rojo vestido)
¿Te acuerdas de una niña de apenas 15 años de la que tres desalmados
abusaron hace muuuucho tiempo en la capital?
Alfredo: No... no... no sé de que hablas... (Nervioso, tenso, pues sí recuerda tal hecho)
Coral: Pues esa niña... mi querido... Alfredito... esa niña, era... era yo. (Sonríe con malicia)
Alfredo:
¿Quéee? (Volteando) Por eso te has casado con el hijo de Damián...
(Pensativo) Seguro por el cochino dinero, para vengarte de aquello.
Coral:
Pues te equivocas, cariño... Vine para hacer justicia. Voy a destruiros
a todos, y voy a empezar por tí, desgraciado... (Sacando el abrecartas
del escote) !MUERE MALDITO INFELIZ!! !MUEREEEEEEEE!!!!!
En ese
momento la villana, como si estuviera poseída por el mismísimo diablo se
abalanza contra él y le apuñala con el abrecartas varias veces, en una
escena completamente aterradora. El hombre, horrorizado, grita de dolor.
La mirada de Coral habla por sí sola, durante unos segundos de música
incidental. Coral se ensaña con su victima, cosiéndola a cuchillazos con
el abrecartas en una magistral actuación de Itatí Cantoral. Alfredo
cae al piso en medio de un gran charco de sangre.
INT. / CLUB NOCTURNO / NOCHE
Don
Damián y Leonardo han llevado a Martín al prostíbulo del pueblo, un
cutre club nocturno con chicas de dudosa reputación, prostitutas
hablando claro. Leo y su padre animan a Martín, mientras los tres toman
unas cervezas junto a la barra del local.



Leonardo: ¿Cuál te gusta, Martín? ¿La rubia? (Le guiña el ojo a la fulana)
Martín: ¿Por qué me trajeron acá? Dijeron que íbamos al bar de don Mateo.
Damián:
Vamos hijo… tu hermano y yo queríamos que te lo pases bien, que te
distraigas… ¿Y qué mejor que con una de estas mozas? ¿A poco no están
bien buenas todas?
Martín: Papá… (Tímido)
Leonardo: ¿Nunca has estado con una profesional?
Martín: No…
Damián:
Pues no sabes lo que te pierdes mijito… Estas son de las buenas, te lo
digo yo. Tú escoge la que más te guste y… nosotros te la pagamos.
Tranquilo.
Martín: Papá por favor… prefiero irme para la casa…
Leonardo:
Vamos brother, no seas tímido… Dime cuál te gusta y yo te la traigo.
Mira esa… esa es como te gustan, con buena delantera… (Sonríe burlón)
Damián:
La pelirroja, sí, esa, esa… Ay por favor… y la mulata… madre mía como
estas mi niña… para ponerte un apartamento. (Se muerde el labio)
Leonardo: Creo que esa me la voy a quedar yo esta noche, jajaja.
Damián:
Jajaja. Dale Martín, hemos venido a pasarla bien, hijo. Mira,
escúchame. Yo sé que a veces hemos tenido discusiones pero tanto Leo
como yo queremos hacer las paces contigo. Somos tu familia, Martín, y
queremos que estés feliz.
Martín: Papá…
En ese momento
se acerca una de las prostitutas del club, muy escotada, con los senos
casi fuera, una minifalda y medias de rejilla. La rubia va muy
maquillada y con el cabello espantado.

Chica: Hola guapo… (Mirando a Martín)
Pero él no responde, tímido y avergonzado.
Damián:
Loli, tan bella como siempre, mira te presento a mi hijo Martín, el que
vivía en San Francisco. ¿Te acuerdas que te hablé de él una vez?
Chica: Claro don Dami… como olvidarme… Eres muy guapo, Martín. (Sonríe y le guiña el ojo)
Leonardo:
Por el precio no te preocupes, yo te pago luego lo que sea, Loli. Pero
tú procura que mi hermano lo pase lo mejor posible esta noche.
Chica:
Perfecto… Ven conmigo papito que lo vamos a pasar muy bien tú y yo, mi
amor… (Tomando a Martín de la mano) Tengo una caja entera de
preservativos esperando en mi cuarto.
Martín: Por favor… no… papá por favor…
Damián:
Dale mijo, que lo vas a disfrutar… ya lo verás. Loli, este es un
machote te lo digo yo. Como su padre y su hermano. (Sonríe) Tú
trátamelo bien que es que la novia ya sabes…
Chica: Descuide don
Dami, ya me sé toda la historia… Tú tranquilo papacito… (Mirando a
Martín, le mete mano por el pecho, entre la camisa) que esta noche te
vas a olvidar de esa Coral para siempre, papi… Vas a disfrutar como
nunca, mi “amol”.
Martín: Por favor… no me hagan esto… no puedo hacerlo. No puedo.
Leonardo: ¿Qué pasa Martín? ¿Qué ya no te gustan las mujeres o qué? Jajaja.
Martín:
Leo, basta de burlas, no es eso… es que… (Pensando en Alicia, Martín
piensa para sí: No puedo hacer esto, qué pensaría Alicia de mí…) No
papá, Leo… no… les agradezco la oferta pero me voy a casa.
Damián: ¡Pero Martín!!! (Enojado)
Y Martín se marcha del club. La prostituta se va con otro cliente mientras Damián y Leonardo conversan a solas.
Leonardo: Martín es idiota… Seguro todavía piensa en la zorra esa de Coral.
Damián: En el fondo es un sentimental… se parece a la boba de Lucía. Aggg… (Fumando un cigarrillo)
Leonardo: Me voy con la mulata… luego hablamos.
Damián: Ok hijo… pásala bien.
INT. / CASA MÉNDEZ, DESPACHO DE ALFREDO / NOCHE
Alicia
y su amiga Eva entran en la casa y ven la puerta del despacho entre
abierta. Al abrirla ambas jóvenes se encuentran con una escena
sobrecogedora. El cuerpo sin vida de Alfredo en el suelo, sobre un
charco de sangre. Alicia pega un grito desgarrador que inunda cada
rincón de la casa. Eva se tapa la boca, horrorizada. Escuchamos música
incidental, la sintonía de “Diabólica”.


Alicia: ¡Papáaaa!!!! ¡Papáaaaa!!! ¡Oh Dios míoooo!!! ¡Papáaaaaaaaaaa!!!!! (Se le acerca)
Eva: ¡No Alicia, no lo toques! ¡Podrías borrar pruebas! ¡Hay que avisar a la policía! Oh Dios mío…
Alicia: ¡Papáaa, noooo!!! ¡PAPÁAAAAAAAAA!!!! (Llorando, destrozada, sin saber qué hacer)
CONTINUARÁ…