DIABÓLICA
CAPÍTULO 7: EL ESPEJO DE LA MUERTE
RISARALDA, COLOMBIA
INT. / HACIENDA SANTILLANA, SALÓN / DÍA
Don Damián y Leonardo están discutiendo con Lucía y Eva. Los cuatro de pie, en la sala.
Leonardo: ¿Cómo qué se van a quedar en la hacienda? De eso nada…
Lucía: Martín nos necesita ahora más que nunca…
Damián: Esta ya no es tu casa, Lucía. Tú eres otra igual que la Coral esa… así que no te hagas ahora la madre abnegada porque no te queda y lo sabes.
Eva: Bueno ya está bien, dejen la discusión. Ahora lo que hay que hacer es apoyar a Martín en esto. ¿Dónde está? Le he buscado por todas partes y no lo encuentro. ¿Le habrá pasado algo?
Lucía: Dios no lo quiera… yo lo ví muy mal, hija… Me tiene muy preocupada.
Leonardo: Coral se merece lo que le ha pasado. Nunca me cayó bien… desde el primer momento en que llegó a esta casa supe que algo ocultaba esa mujer.
Damián: Nos tenía muy engañados a todos. Sólo espero que Martín no la vaya a perdonar… Esa mujer es una cualquiera.
En ese momento, Martín irrumpe en la sala… algo más tranquilo pero con mala cara.
Eva: ¡Martín! ¿Dónde estabas? Mamá y yo estuvimos buscándote. ¿Estás bien?
Martín: Prefiero no hablar del tema, Eva, lo siento…
Damián: Mira hijo, no estés mal, esa mujer no te merece. Es mejor que la olvides.
Martín: Voy a darme una ducha y a descansar un poco, quiero estar sólo. ¿Sí?
Lucía: No te preocupes, cariño… Cualquier cosa que necesites no dudes en llamarnos, mi amor. (Preocupada)
Martín: Gracias mamá… En serio ya me siento mejor, no se preocupen. Bueno… les dejo, con permiso… (Se va subiendo las escaleras hacia el piso de arriba)
Leonardo: Martín y yo nunca nos hemos llevado bien pero… por esta vez hasta lástima siento por él.
Eva: ¿En serio? Jamás lo hubiera esperado viniendo de ti, la verdad… (Con mal tono)
Damián: Espero que la zorra esa de Coral se marche de este pueblo para siempre. Martín se merece una buena mujer… una chica que le quiera de verdad.
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, SALÓN / DÍA
Alicia y su padre, Alfredo, conversan en el salón de su casa. Ambos sentados en sendas butacas.
Alfredo: Todavía no me puedo creer el show que se ha formado en la boda… Esto va a dar que hablar en este pueblo durante meses, Alicia.
Alicia: Y que lo digas papá, qué escándalo, por el amor de Dios… Jamás hubiera imaginado que Coral fuera de esa clase de mujeres y mucho menos después del numerito de celos que me armó en la hacienda.
Alfredo: ¿Tú crees que esa mujer realmente está enamorada de Martín?
Alicia: Si te soy sincera, no lo sé… Lo que sí sé es que él no la va a perdonar. Lo vi muy mal.
Alfredo: ¿Pudiste hablar con él? ¿Qué te dijo?
Alicia: No, no hablamos… me dijo que quería estar sólo… La verdad, me preocupa… en el fondo le tengo aprecio. Yo sé que es buena persona.
INT. / HACIENDA SANTILLANA, HABITACIÓN DE MARTÍN, CUARTO DE BAÑO / DÍA
Martín se está duchando, a su mente vienen recuerdos, los momentos felices vividos con Coral en San Francisco… y también la boda y la aparición de Silvia con las famosas fotografías. Martín, bajo el agua de la regadera, no puede evitar el llanto y da un puñetazo contra los azulejos de la pared, lleno de rabia e ira contenidas. Nuestro protagonista llora por amor, o más bien, por desamor…
Martín: Nunca más volveré a enamorarme… lo juro… ¡Nunca más!! (Con lágrimas en los ojos)
EXT. / HACIENDA SANTILLANA, PATIO / DÍA
Eva se encuentra con Samuel, quién le pregunta acerca de Martín.
Samuel: ¿Cómo está tu hermano, Eva? Me gustaría hablar con él.
Eva: Está en su cuarto, dijo que no le molestáramos… Estoy muy preocupada, le veo muy deprimido, Samuel.
Samuel: Tenemos que hacer algo para animarle… Esa Coral… y parecía la buena… (Serio y molesto)
Eva: Pues mira, resultó una golfa de las peores la mosquita muerta. Te juro que como la vea, va a saber quién soy yo esa desgraciada.
Samuel: ¿Se van a quedar doña Lucía y tú en la finca o se marchan para Cartagena de nuevo?
Eva: Nos vamos a quedar unos días a ver… mi mamá no quiere dejar a Martín sólo.
Samuel: Hacen bien… ahora necesita todo el apoyo y cariño de la familia…
Eva: Sí, tienes razón.
Samuel: Eva… hay algo que… bueno que… que quiero decirte hace tiempo pero… (Tímido y nervioso)
Eva: ¿El qué Samuel, qué pasa? (Extrañada)
Samuel: Es que siento que si no te lo digo, me voy a arrepentir toda la vida… El caso es que… bueno que… (Avergonzado)
Pero justo en ese instante ambos son interrumpidos por Paula.
Paula: ¿Dónde está mi prima?
Eva: ¡Yo qué sé dónde esta Coral! ¡Ni lo sé ni me importa! Haz el favor de largarte de aquí. ¿Quieres?
Paula: Oye a mi no me hables en ese tono. ¿Eh? (Molesta)
Eva: Mira guapa, esta es mi casa y te hablo como me da la gana.
Samuel: Ya, por el amor de Dios, no discutan, que no tengo lista la piscina de barro… (Se burla)
Eva y Paula: ¡TU TE CALLAS!!! (Mirando a Samuel, en una escena muy cómica, el chico se asusta y poner cara de tonto)
Eva: Estoy segura que tú sabías algo de todo esto… tú y la falsa de Coral nos han engañado todos estos meses. Menos mal que Leonardo te mandó a volar hace tiempo…
Paula: ¡Eso no es cierto, estúpida! ¡Fui yo la que dejé a Leo! ¡Yo! Porque estaba harta de sus humillaciones y de que me tratara como un trapo viejo. Y no, yo no sabía nada de lo de Coral con el tal Óscar. A mí, mi prima nunca me dijo nada, pero cree lo que te de la gana.
Eva: (Muy seria y amenazante) Haz el favor de largarte de aquí porque no respondo… Como agarre a tu prima te juro que la voy a dejar calva. ¡Esta marranada que le hizo a mi hermano le va a costar cara! ¿Me oyes? Así que dile de mi parte que aquí no vuelva porque soy capaz de todo. Están advertidas.
Paula: Estás loca…
Eva: No, perdona, la loca es Coral que ya me enteré del show de celos que le montó a Alicia un día… Tu prima está mal de la cabeza y aparte es una golfa. Y tú otra…
En ese momento, la rubia pierde la paciencia y la sacude una sonora y fortísima bofetada, que la cruza la cara. Eva se vuelve el rostro y se lleva una mano a la cara dolida por el golpe. Samuel se queda alucinando al presenciar la escena.
Eva: ¡A mí no me pones tú un dedo encima, desgraciada!! (La agarra del cabello con saña)
Paula: ¡AHHH!!!! ¡AHHH!!!! (Intentando soltarse de ella)
Samuel: ¡Ya basta! ¡Basta ya chicas! ¡YA! (Consigue separarlas y se interpone entre las dos)
Paula: ¡Eres una barriobajera!!!!
Eva: No querida, aquí la única barriobajera eres tú, tú y la zorra de tu prima Coral. ¡Largo!!! (Furiosa)
Paula: Estúpida… esta me la pagas. (Se marcha indignada, atusándose el cabello)
Samuel: ¿Pero bueno Eva, te volviste loca?
Eva: Ella me sacudió primero… Que no me busque que me encuentra, Samuel… Y más vale que Coral no se aparezca por aquí, porque la mato. (Seria, se marcha para la casa)
Samuel: Madre mía… si lo sé me traigo una bolsa de palomitas… tremendo show, jajaja. (Sorprendida)
EXT. / HACIENDA SANTILLANA, ORILLAS DEL RÍO / DÍA
Coral está llorando, aún vestida de novia, sentada sobre unas rocas, envuelta en un mar de lágrimas, con el maquillaje corrido por las mejillas y el cabello todo despeinado. El traje de novia está manchado de hierba y tierra del campo.
Coral: ¡Maldita seas Silvia, maldita, maldita y mil veces malditaaaa!!! (Histérica) En mala hora apareciste… desgraciada… perra traidora… Así que alguien te pagó para que hablaras justo el día de mi boda con Martín. Estoy casi convencida que esto lo orquestó el desgraciado de Leonardo… Maldición, mi plan de la droga no funcionó… Seguro ese imbécil lo descubrió todo y se vengó… ¡Ihhh!!!! No pienso perder a Martín… eso jamás… Nunca voy a dejarte mi amor… yo te amo, te amo… no puedo vivir sin ti, cariño… y lo sabes… Fue un error, una equivocación… ¡Dios mío, pero en qué estaría yo pensando cuando me acosté con ese tipo! ¿En qué? Tengo que hablar con Martín…
En ese instante aparece junto a ella su prima Paula.
Paula: ¿Coral? Hasta que al final te encuentro, prima… ¿Dónde andabas?
Coral: Ay Paula…
Su prima se sienta junto a ella en otra roca a orillas del río.
Paula: Todavía no me puedo creer lo ocurrido… ¿Cómo pudiste hacerle algo así a Martín? Siempre me has dicho que estabas enamorada de él… ¿Qué fue lo que pasó?
Coral: Aquella noche yo había bebido mucho… Martín estaba de viaje de negocios a Lisboa y yo me sentía sola… En el bar del hotel conocí un tipo… Óscar, yo ni sabía que estaba casado ni nada…
Paula: Y te enrollaste con él… (Moviendo la cabeza indignada) Ay prima, ay prima…
Coral: ¡Ya Paula, por favor! No quiero sermones… ya sé que lo que hice no tiene nombre pero yo amo a mi marido. Estamos casados.
Paula: No creo que este matrimonio tenga validez… ni les ha dado tiempo a consumarlo.
Coral: Ay por favor Paula, llevo casi 5 años con Martín… A ver si te crees que me casé virgen con él.
Paula: Ya lo sé, mujer, pero acabas de casarte y si no habéis… pues… no es válido, o eso dicen, no sé.
Coral: Eso está por verse… Martín es mi hombre, mi marido, y no pienso dejarlo libre para que lo cace cualquier lagarta de este mugroso pueblo. Es más, esta tarde voy a ir a la hacienda a hablar con él.
Paula: Vamos a mi casa, necesitas darte un baño y cambiarte de ropa. Así no te puedes presentar ante Martín.
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, COCINA / DÍA
Alicia está preparando la comida, cuando suena su teléfono móvil. La joven toma la llamada. Es su hermano Ángel quien está en su apartamento en Miami.
Alicia: ¿Aló?
Ángel: ¡Hermanita!!! ¿Cómo estás? (Sonríe)
Alicia: ¡Ángel! (Sonríe) Jajajaja. Ay qué sorpresa, enano… ¿Cómo es que me llamas? Ya te habías olvidado de tu hermana mayor… qué malo eres…
Ángel: Es que he estado muy ocupado con los exámenes de la universidad. No te tenido ni tiempo para nada, sinceramente. ¿Cómo te va? Me dijo mamá por teléfono que te habías ido a vivir al pueblo ese con papá.
Alicia: Aquí ando, pero sin trabajo ni nada.
Ángel: ¿Y eso? ¿No y que ibas a trabajar en una hacienda?
Alicia: Tú lo has dicho, iba… Es una larga historia ya te contaré. Bueno… ¿Y tú qué tal? ¿Cómo fueron los exámenes? Espero hayas aprobado todo.
Ángel: Todo genial… mañana me entregan las calificaciones y ya pronto estaré con ustedes por Colombia. Ya termino la carrera este año.
Alicia: Qué bueno, me alegro mucho por ti.
Ángel: Quería decirte que llegaré la semana que viene a Bogotá.
Alicia: ¿En serio? Entonces papá y yo iremos a recogerte al aeropuerto, no te preocupes.
Ángel: Genial… bueno pues yo te llamo por teléfono el día antes del viaje para decirte la hora de llegada del avión. ¿Ok?
Alicia: Ok, Ángel. Cuídate mucho. Un beso grande. (Sonríe)
Ángel: Igual, hermanita. Un besote. Chao! (Ambos terminan la llamada)
INT. / HACIENDA SANTILLANA, SALÓN / DÍA
Coral, ya cambiada de ropa y arreglada, acaba de llegar a la mansión para hablar con su ya esposo. Ambos discuten en la sala de la casa, frente a frente.
Martín: ¿Qué quieres Coral? ¿A qué viniste?
Coral: Por favor, Martín… necesito hablar contigo.. Tienes que escucharme.
Martín: ¿Qué tengo que escuchar? Ya con lo que vi esta mañana fue suficiente… No hay nada más que hablar. Mientras yo trabajaba tu te liabas con todos… (Serio)
Coral: ¡Eso no es cierto! ¡Sólo fue esa vez! Te lo juro… yo… yo… me sentía muy sola y…
Martín: Y aprovechaste para tirarte al primer tipo que se te cruzo de frente… Mejor no voy a decirte lo que pienso de ti porque no te iba a gustar.
Coral: Martín, por favor… (Se le acerca)
Martín: ¡No me toques! (Se retira hacia atrás, dos pasos)
Coral: Por favor, mi amor… por el amor que me tienes, que nos hemos tenido… perdóname. Te juro que jamás fue mi intención engañarte…
Martín: Si esa tal Silvia no hubiera aparecido hoy con las famosas fotos… nunca me habrías confesado la verdad, Coral, y lo sabes. ¿Cuándo pasó todo esto? ¡Habla!
Coral: Fue… fue el año pasado… cuando te fuiste a aquel congreso a Lisboa… (Avergonzada)
Martín: ¿Hace un año? ¿Has estado un año viéndome la cara de estúpido? Esto es peor de lo que pensaba…
Coral: Mi amor… por favor… perdóname… Te lo puedo pedir de rodillas si quieres… jamás me humillaría por nadie más que por ti. Yo te amo, mi amor… (Llorando, se arrodilla)
Martín: Haz el favor de levantarte de ahí, no hagas más el ridículo…
La villana se pone de pie…
Coral: Yo te quiero, no puedo vivir sin ti… mi amor… (Con lágrimas en los ojos)
Martín: Haberlo pensado antes… (Muy serio)
Coral: ¿Es que ya has olvidado todo lo que vivimos juntos en San Francisco? Mi amor… yo sé que me amas… lo sentía cuando estábamos juntos, cuando me hacías tuya… nunca sentí lo mismo con nadie…
Martín: ¿Y con él?
Coral: Ya por favor no me recuerdes más aquello, fue un error… yo te amo, te lo juro perdóname.
Nuestro protagonista comienza a dudar, Coral tiene un gran poder de convencimiento.
Martín: No, Coral… no… Lo nuestro no tiene solución, es mejor que recojas tus cosas y te vayas de mi casa, por favor….
Coral: ¡No puedes hacerme esto! ¡Martín, por Dios!
PUEBLO
INT. / CASA MÉNDEZ, SALÓN / DÍA
Alicia y su padre están sentados a la mesa, almorzando. Ambos conversan.
Alfredo: Martín me acaba de llamar por teléfono, va a divorciarse de Coral.
Alicia: ¿En serio? Bien… eso es lo que debe de hacer. Esa mujer no le merece.
Alfredo: ¿Puedo preguntarte algo, hija? Son imaginaciones mías o… a ti… ¿Te gusta Martín?
Alicia: Ay papá, tanto así se me nota…
Alfredo: No sé… es que.. cuando te dije lo del divorcio como que se te iluminó la cara. Antes te caía fatal ese hombre.
Alicia: ¿Quieres que te diga la verdad, papá? Desde el día en que le conocí me gustó pero… bueno, tú sabes, tenía novia, se iba a casar… y lo acepté.
Alfredo: ¿Y ahora?
Alicia: Martín me gusta, papá, me gusta mucho, es guapo, es sincero… noble… No sé, hacía tiempo no conocía un chico así. No se parece en nada a Leo, la verdad.
Alfredo: Yo te entiendo cariño pero… ¿Quieres que te diga algo? No creo que ahora sea el momento para que Martín se fije en ti ni en ninguna otra mujer. Está muy resentido. Dice que no cree en el amor y que nunca más volverá a enamorarse de nadie.
Alicia: ¿En serio te dijo eso? (Alucinada) Ay pobre… (Preocupada)
INT. / HACIENDA SANTILLANA, SALÓN / DÍA
Martín y Coral continúan su discusión matrimonial.
Coral: ¿Dónde están todos?
Martín: Mi padre fue con Samuel a revisar unos cultivos. Mi mamá y Eva están fuera hablando con la empresa del catering para anularlo todo… Eso sí, cara nos va a salir la no-boda… Tú no sabes la vergüenza que le has hecho pasar a mi familia con todo esto. Invitados, sacerdote, flores, comida… todo. Todo lo echaste por la borda.
Coral: Ya te he dicho que te quiero… que fue un desliz. Tienes que perdonarme. De hecho estamos casados legalmente, firmamos todos los papeles y hasta el cura nos dio la bendición, mi amor.
Martín: No por mucho tiempo, Coral. Acabo de hablar con Alfredo y voy a pedir el divorcio. Esto se acabó antes de empezar.
Coral: ¡No Martín, de ninguna manera! No voy a permitir que me abandones… (Le toma del brazo)
Martín: ¡Suéltameeee!! (Furioso se zafa de ella)
Coral: Martín, por Dios… recapacita… yo sé que todavía me amas. Estas enojado ahorita y lo ves todo mal, pero con el tiempo…
Martín: Con el tiempo nada… Ahora mismo voy a llamar a Samuel para que lleve tus maletas a casa de tu prima Paula. No quiero nada tuyo aquí. ¿Entendiste? Y ahora por favor, márchate de mi casa.
Coral: Pero Martín…
Martín: ¿Qué no me escuchaste? ¡QUE TE LARGUES DE MI CASA! ¡FUERA!!! (Histérico)
Coral: No te reconozco, tú no eres así… (Preocupada)
Martín: Tú lo has dicho, yo no era así, pero a partir de ahora me van a conocer… No pienso dejar que nadie nunca más juegue conmigo y se burle de mí. Eso tenlo por seguro, Coral. Vete de mi casa, no te lo repito más veces.
Coral: ¡No me pienso ir para ninguna parte!!! ¡No Martín!!!
Martín: ¡He dicho que te largues! (Tomándola del brazo la echa a empujones)
En ese preciso momento aparece Leonardo en la sala.
Leonardo: Déjamela a mí, Martín… que ya hace tiempo que le tenía ganas a esta zorra… (La toma del brazo)
Coral: ¡No me toques Leonardo, me das asco!! ¡Déjame!!! ¡Martínnnn!!!!
Martín: Llévatela Leo… por favor… (Se marcha de la sala)
El villano consigue sacar a Coral a empujones de la mansión…
EXT. / HACIENDA SANTILLANA, PATIO / DÍA
Coral discute con Leonardo. La villana está fuera de sí, muy enojada.
Leonardo: Ya escuchaste a Martín… No te preocupes que alguien te llevara tus cuatro maletitas a casa de Paula.
Coral: Esto no se va a quedar así Leonardo… Sé que tú estás detrás de todo esto… desgraciado, eres un miserable.
Leonardo: ¿Qué te pensabas que iba a dejar que te salieras con la tuya, zorrita de quinta? ¿Me la querías jugar en aquella maleta cuando el viaje a Barranquilla, cierto? Pues enseguida supe que habías sido tú, pero ya ves… la vida te da sorpresas.
Coral: Eres despreciable…
Leonardo: Lo mismo digo, cariño… a los dos nos mueve la ambición, porque yo sé que si te has casado con mi hermano es por el maldito dinero. Pero te vas a quedar con las ganas, Coral.
Coral: ¡Yo amo a Martín!
Leonardo: Deja de decir mentiras… los dos sabemos que eres una interesada…
Coral: ¡Eso no es cierto! ¡No te consiento que!!! (Le intenta dar una cachetada pero Leo la toma del brazo, desafiante)
Leonardo: No, no, no… preciosa, esta vez no…
Coral: Eres un cerdo… (Su mirada llena de ira habla por sí sola)
En ese momento Leonardo la suelta tal bofetada que la tira el suelo. Coral, se lleva la mano a la cara y se aparta el cabello.
Leonardo: ¡Esto para que aprendas a respetar a los hombres, estúpida! ¡A leguas se ve la clase de perdida que eres! Lárgate de mi hacienda si no quieres que llame a los peones para que te saquen a patadas, desgraciada. ¡Fuera!!!
La villana se levanta del suelo y…
Coral: Me las vas a pagar Leonardo… te lo juro por lo más sagrado, que me las vas a pagar… (Se marcha indignada)
Leonardo: Jajajaja. Estúpida… así no vuelvas nunca más por este pueblo, perra.
AL DÍA SIGUIENTE
PUEBLO
EXT. / CASA MÉNDEZ, JARDÍN, PISCINA / DÍA
Alicia, en bikini azul, está nadando en la piscina de casa de su padre. La muchacha sale del agua cual sirena por la escalerilla, muy sensual. En ese instante llega Martín a la casa… El chico se la queda mirando sin decir nada… La chica se seca el cabello con una toalla. Desde sólo unos metros, Martín la observa detenidamente en silencio… Sus ojos recorren el cuerpo de Alicia sin que ella se percate de la situación… Escuchamos música…
Alicia se da la vuelta y lo ve allí… La muchacha, avergonzada, se pone una toalla al cuerpo.
Alicia: ¡Martín! ¿Qué haces acá? Me asustaste. (Roja de la vergüenza)
Martín: Lo… lo siento… la… la puerta del jardín estaba abierta y… (Nervioso)
Nuestra protagonista se da cuenta de las miradas de Martín hacia ella.
Alicia: ¿Qué quieres? ¿A qué viniste a mi casa? No te esperaba, la verdad.
Martín: Vi… vine… vine a hablar con tu padre. ¿Está Alfredo?
Alicia: Esta dentro, trabajando en su despacho…
Martín: OK, gracias, siento… siento haber molestado… (Nervioso)
Alicia: No pasa nada… Tú entra en la casa, el despacho es en la primera puerta a la derecha del pasillo. Nada más entrar la ves.
Martín: Gracias… y disculpa de nuevo… No fue mi intención asustarte… Lo siento… (Apenado)
Alicia: No te preocupes… olvídalo. (Sonríe)
Cuando Martín se ha ido del jardín, Alicia sonríe ilusionada y habla consigo misma aún envuelta en la toalla.
Alicia: ¡Me estaba mirando! ¡Me ha mirado!! Por eso estaba tan nervioso… Ay… Martín.. si supieras lo mucho que me gustas… (Voltea hacia la casa y vuelve a sonreír)
BOGOTÁ, COLOMBIA
INT. / AEROPUERTO DE BOGOTÁ, ASEOS DE SEÑORAS / DÍA
Silvia está retocándose el maquillaje, la esposa de Óscar se dispone a embarcar en unos minutos en un vuelo con destino a San Francisco. Leonardo le pagó una buena suma de dinero por contarlo todo en plena boda.
La mujer termina de pintarse los labios frente al espejo cuando es sorprendida por la espalda por Coral… Ambas se ven en el espejo sin que Silvia se dé la vuelta y conversan a través de él.
Coral: Hola querida… (Sonríe con astucia)
Silvia: ¿Qué quieres Coral? ¿Cómo supiste que estaba acá?
Coral: Una se entera de todo, mijita… vine para hablar contigo de tu sucia traición de ayer… desgraciada…
Silvia: Tú y yo no tenemos nada de que hablar, Coral… Te liaste con mi marido, me chantajeaste para que no le contara nada a tu novio pero se acabó.
Coral: Mi cuñado Leonardo fue el que te pagó el doble…. ¿Verdad? Pero que vendida y rastrera que eres, mi amor… No me extraña que tu esposo se busque otras, seguro no sabes hacerle disfrutar en la cama como Dios manda… Jajaja.
Silvia: Óscar y yo estamos divorciados, para tu información. Hace meses que no le veo ni me interesa.
Coral: Perfecto… ¿Sabes una cosa? Si vine hasta acá es para darte un regalito… digamos… un recuerdo de Colombia.
Silvia: Un… (Sin entender)
Pero justo en ese preciso instante, Coral saca de su bolso una pistola con silenciador y la pega un tiro en la cabeza. Escuchamos música incidental. La sangre salpica todo el espejo. La villana sonríe con maldad…
Coral: Quien me la hace… me la paga…
Escuchamos la sintonía de “Diabólica” y el capítulo termina con un primer plano de Coral con pequeñas salpicaduras de la sangre de Silvia en la cara. La villana acaba de cometer su segundo crimen.
CONTINUARÁ…
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